Con poco más de un año y medio de vida, Chata pasea sus 65 kilogramos de peso por las calles de la Roma, el barrio hipster de Ciudad de México. Chata es una cerda vietnamita que a la novia de su propietario, Angel Arredondo, le vendieron al hacerle creer que se trataba de un "mini cerdito".
Los minipigs han ganado popularidad en los últimos años en México lo que propició la aparición de compañías que los comercializan. Y con el negocio también surgieron quienes buscan aprovecharse y engañar a los compradores.
Los mini cerditos pueden llegar a venderse en unos 25.000 pesos (unos 1.500 dólares), cuando uno tradicional se adquiere por entre 500 y 1.000 pesos.
"A mi novia le dijeron que iba a crecer como máximo 30 centímetros", cuenta Angel. "A mi novia le dijeron que iba a crecer como máximo 30 centímetros", cuenta Angel.
Ahora Chata, sensación en internet con 5.000 seguidores en Instagram (@Lachatapig), mide 1,15 metros y, aunque al principio pensó en devolver lo que fue una sorpresa de cumpleaños, se encariñó rápidamente.
A Angel lo paran en la calle para sacarse fotos con su mascota y asegura que nunca se cruzó con otros cerdos o minipigs. "Me da risa cuando hablan de moda. ¿Dónde? Nunca me he encontrado con un cerdo en la calle, no creo que sea una moda, en parte porque crecen y la gente dice: No no, yo no quiero esto".
Movido por estas experiencias, decidió crear una especie de grupo de apoyo en WhatsApp para quienes comprar una mascota de este tipo y tienen dudas o interrogantes. Movido por estas experiencias, decidió crear una especie de grupo de apoyo en WhatsApp para quienes comprar una mascota de este tipo y tienen dudas o interrogantes.
En el "Cochiblub", que cuenta con una treintena de miembros, "todo lo que haga oink es bienvenido", explica. "Muchos me han contactado para encontrarle casa a cerdos abandonados, hay muchos que no te venden un minipig, te venden un vietnamita hay historias de terror", explica.
"No son personas normales". Moda o no, se estima que se venden cientos de mini cerditos al año en todo el país azteca.
Sólo una de las compañías que los comercializa, Mini Puerquitos -fundada hace tres años-, coloca en promedio unos 60 al mes.
Su propietario, Carlos León, aseguró que el auge de estas mascotas en parte se debe a que la gente "ya no quiere tener lo mismo que el de al lado".
"Los clientes definitivamente no son personales normales, ¿ubicas a un hipster? Es algo parecido, casi todos; es un producto para el wannabe", dice León quien afirma los clientes más fuertes son las mamás.
"Entendimos que existía la necesidad de una mascota diferente, más apropiada para algunas personas, en particular, las que tienen alergia a pelo de perro o gato", explicó Daniel Muñoz, gerente de marketing de otra empresa dedica a la venta de estas mascotas, Mini Pigs DF, surgida a comienzos de año.
Su compañía vende en promedio seis al mes de estos cerdos, que al igual que los de mayor tamaño, son hipoalergénicos.
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Características
Los minipigs tienen un peso que va de los 10 a 20 kilogramos, miden entre 30 y 35 centímetros y su esperanza de vida oscila entre los 10 y 15 años aunque bien cuidados pueden alcanzar los 20 años de vida.
Al no transpirar son muy sensibles al frío y al calor por lo que en el invierno deben estar abrigados y evitar corrientes de aire mientras que en verano se los debe rociar con agua, explica la veterinaria Xhantal Bobadilla.
Se recomienda bañarlos una vez a la semana y que sigan una dieta natural en base a frutas y verduras.
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Mercado complicado
"Hay mucha desinformación y muchas mentiras que se manejan en el medio, mucha gente vendiendo minipigs y luego son cerdos normales", aseguró León. "Es un mercado complicado, hay competencia desleal", agregó.
Uno de los problemas se origina en que de pequeños la diferencia de altura entre un minipig y un cerdo tradicional es de apenas 10 centímetros.
El propietario de Mini Puerquitos asegura que, aunque legal, la certificación no es posible porque la raza no está reconocida en el país.
"Estamos muy conscientes de la problemática, conocemos que es una inquietud general el problema son malas prácticas en las ventas, personas con pocos escrúpulos que venden algo que no es", dice Muñoz.
"No existe algo como el pedigrí en los perros, esto está empezando todavía", agregó.
Allí suelen mostrar a los padres del animal para que el cliente vea que se trata de un mini cerdito y ofrecen, a quien lo solicite, "una garantía por escrito de que no se trata de un cerdo de producción normal".
Se los considera un animal doméstico y su tenencia es libre por lo que no requiere de una autorización especial de las autoridades, explican desde Mini Pigs DF. Se los considera un animal doméstico y su tenencia es libre por lo que no requiere de una autorización especial de las autoridades, explican desde Mini Pigs DF.
Angel, el propietario de Chata, cuenta que hace unas semanas lo pararon dos policías en la calle para pedirle que muestre su permiso para tener un cerdo, y al decirles que no se precisaba uno, lo dejaron seguir paseando a su mascota.
Luis Gutiérrez es uno de cientos de personas que adquirieron un mini cerdito este año. Vive junto a su esposa en Playa del Carmen, en el Caribe mexicano, y hace ocho meses viajó en su auto hasta la capital para volverse con "Chilaquil".
Al principio temió que le vendieran un cerdo normal, así que decidió asesorarse e investigar. "Son un poco latositos (molestos) cuando tienen hambre, pero la experiencia es fenomenal, no la cambio por nada", contó.
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Son muy glotones
Ya sea "Minipig" o vietnamita, según revistas científicas como Animal behaviour, los puerquitos son animales muy inteligentes, incluso más que los perros o chimpancés. Debido a que tienen un instinto presa, son desconfiados al principio, pero una vez que se acostumbran a sus dueños son tan fieles como un perro.
Son independientes y procuran tener su espacio. "Su forma de querer a su amo es estar a su lado y tocarlo con su trompa, a través de la cual perciben el mundo", comentan los encargados de Minipigs DF. "Son muy activos, les gustan muchos los juguetes", dice Xhantal Bobadilla, veterinaria del lugar. "Les encantan los paseos, son sumamente glotones", explica Daniel Muñoz, coordinador del criadero.
Ya sea vietnamita o minipig, los cerdos en versiones miniatura son una sensación entre estrellas de Hollywood. Miley Cirus, Paris Hilton, George Clooney y Megan Fox tienen en sus casas.
Aunque muchos ven a estos animales como una cuestión de moda, esta peculiar mascota tiene más ventajas de las que podrían imaginarse.

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