Antonio Mateo Tejerina tiene solo 20 años y ya está buscando una salida de emergencia. Detenido en la Alcaidía desde hace tres semanas, espera un posible pase a una cárcel común por no haber cumplido los requerimientos de la libertad bajo palabra. Inició su carrera delictiva para sustentar su vicio por las sustancias estupefacientes. Tras haber robado un celular en diciembre pasado, lo habían dejado libre con la condición de que se sometiera a un tratamiento de rehabilitación y se presentara cada quince días ante la Policía. Pero no cumplió y "cayó" durante un allanamiento en 20 de Junio.
Así lo cuentan sus padres, Marta Campos (46) y Miguel Ángel Tejerina (62), a El Tribuno, en su casa, ubicada en el barrio Autódromo. En los álbumes familiares, porque siempre hubo un "antes" en las historias que se relatan -a propósito de una desgracia- Antonio, o "Cástor" para los amigos, es un muchacho sano, de físico trabajado y aspecto sonriente. Sin embargo, en la imagen con fondo de río en que se lo ve con una caña de pescar en mano y vestido solo con un jean recogido hasta las rodillas se oscurece la aparente calma familiar. Rugosas cicatrices en su torso semejan arañazos de muerte y marcas lineales y horizontales -hasta prolijas- le trepan desde las muñecas y hasta donde terminan los antebrazos.
"Él era un buen chico. Le gustaban los deportes y tiene trofeos en básquet y fútbol, pero no quería estudiar y abandonó en quinto grado. Últimamente su novia (Paola, una joven de 19 años que estudia Derecho) lo alentaba a ir a la nocturna", relata Miguel Ángel. "A él le gustaba hacer los mandados. Hacía changas como técnico de lavarropas y aire acondicionado. Cuando cobraba les compraba golosinas y fruta a sus hermanos. A mí me regaló un lavarropas automático para que ya no lavara a mano", cuenta Marta, que trabaja como empleada de casas de familia. Antonio también acompañaba a su papá a retirar áridos en el río Rosario. Pero, pasados apenas los 15 años, Antonio comenzó a "perderse" varios días. Siempre retornaba y nunca sus hermanos Miguel (23), Melisa (19), Alejandro (17), Giuliana (12) y Jaqueline (9) ni sus padres sospecharon que consumiera sustancias estupefacientes. Pero llegó el día en que el hedor del Poxirrán alertó a Marta. "Abrí la ventana y lo vi con una botella aspirando. "Papito, ¿qué estás haciendo?'', le pregunté y él salió corriendo. Lo seguimos con sus hermanos y lo alcanzamos. Le quitamos la botella y él lloraba. "Mamá, perdoname, me drogo. Soy drogadicto'', me decía".
Ahora las lágrimas acompañan los recuerdos de Marta, para la que se inauguró una rutina de "paseo" por el barrio. A deshora iba buscando al hijo que, entre su barrita, de verdad parecía un demonio. De pronto les robaba para la droga y a Marta le tocaba averiguar de sus andanzas e incluso ir a recuperar objetos a "lo de los transas". "Yo ya no dormía ni comía ni tenía paz para ver televisión. A las 2 o 3 de la madrugaba lo buscaba y no lo hallaba. Hasta que un chico me dijo: "Doñita, no lo busque más que él está en la Quevedo", dice Marta. Muy pronto lo sabría, la "Quevedo" era en 20 de Junio. De allí la Policía, o los pibes del paco, o quién sabe quién y cómo se lo devolvían al hijo a don Tejerina y doña Campos, como demonio al remitente.
Ahora Miguel Ángel asume la palabra: "Fuimos varias veces ahí. Es horrible cómo se ve a las criaturas, niños como de doce años, usted ahí entra y todos venden... Él apenas llega y los transas le quitan la campera, las zapatillas y le dan la peor cosa. Paco consume". "Es un infierno donde están esos chicos. No pido solamente por él, sino por todos esos chicos. Los transas están sentados y los chicos tienen que vender. Mi hijo me contó que un chico se había dormido y ha venido un compañero y le sacaron la plata o la droga que le dan para que venda, y la ha perdido y la tenía que pagar, lo llevaron abajo y lo ataron sobre un hormiguero. Antes le habían sacado el pantalón. La última vez él me dijo: "Mamita, yo ya no me quiero ir, no quiero ir a ese lugar, por favor''. Y me contó que un transa ahorcó a una chica, porque la chica no le rindió la plata. Yo lo miro y digo: "¿Estará alucinando?''. El extenso desahogo no trae para Marta alivio de su pena.
"Acá estamos en la gloria, ahí es un infierno. Es escalofriante ver la droga ahí... A mí me dan ganas de llevar nafta y prenderle fuego a todo", solloza Marta. "¿Qué vas a sacar con hacer eso? Vas a correr riesgo y la droga está en todos lados. Uno tiene que recurrir a la Justicia y la Justicia no hace nada. Habrá que aguantarse nomás. No queda otra, ¿no?", cierra Miguel Ángel.

Informes policiales confusos

Las preguntas de los padres llenan un aire viciado de indolencia política y de una sociedad que se asume intocable. Llena un aire que se cuela en la casa Marta y Miguel Ángel, que ni quieren pensar que a Antonio ayer lo sacaron de la celda de castigo y lo pusieron en el pabellón A de la Alcaidía. Esto mientras ellos obtenían el sí de la fundación Revivir para una posible internación.
Marta denuncia que los informes de la Policía se contradicen entre sí. "Unos dicen que lo detuvieron durante un allanamiento, otros que lo agarraron en la calle. Sé que su caso está en la defensoría 6, pero ahora le cambiaron el abogado. De Jorge Muso pasó al Dr. Genovese", cuenta la madre de Antonio. Paola, la novia, fue a visitarlo ayer a la Alcaidía y, según supo, el chico está muy complicado legalmente. "Mi hijo está más para ir a la cárcel que para quedar libre. Paola dice que ya intentó ahorcarse", concluyó.

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delfin llanos
delfin llanos · Hace 7 meses

La culpa no es de este muchacho que fue tentado y llevado a consumir, la policía y la justicia son los culpables, el gobierno es el que permite o comparte ganancias con los narcos, como es posible que tantos punteros y un intendente ( de Villalba hay pruebas y de varios mas se sospecha) estén metidos hasta las manos, vamos aquí no hay gobierno, no hay control de nada, el gobernador vive su vida color de rosa con la gatubeda y los demás que se cag uen, el figureti dice que lucha contra la droga, la trata, el contrabando, la desnutrición, bla bla, es todo campaña y palabras para la gilada, es un hdp, no me extrañaría que algún narco financie las campañas, aquí en salta hay demasiado droga y la venden a la luz del día y nadie hace nada, ni la policía, ni la justicia, ni el gobierno, QUE RARO NO?

Ernesto Ordoñez
Ernesto Ordoñez · Hace 7 meses

Quienes consumen droga financian este negocio y son tan responsables como los fabricantes y distribuidores. Habra que ir a buscarlos en el club 20 de febrero, en camara legislativa, en las oficinas del poder ejecutivo o en los hoteles cinco estrellas. Esos no son victimas prque se pueden pagar "de la buena"

franco gonzalez
franco gonzalez · Hace 7 meses

perfecto pero las culpas de sus fechorias no las tienen la gente decente!!!!! lamentable pero cierto,

josé luis zenteno
josé luis zenteno · Hace 7 meses

LA DROGA NO HACE DIFERENCIA SOCIALES!!!!. VOS QUE ESTAS SENTADO EN EL TRONO, TENDRIAS QUE SABER LO QUE SIENTE CUANDO TE PICAN LAS HORMIGAS, PARA VER SI POR LO MENOS DE ESTA FORMA TE MOVES POR ALGO!!!!. LA POLICIA SABE MUY BIEN DONDE Y QUIENES VENDEN DROGAS, PERO LE RESULTA MUCHO MÁS FÁCIL DEJAR QUE SE MATEN SOLOS!!! PERO EL PEQUEÑO GRAN DETALLE ESTA EN EL HECHO QUE TU HIJ@ PUEDA ESTAR AHI, Y VOS NO LO SABÉS!!!!

franco gonzalez
franco gonzalez · Hace 7 meses

a la familia que lo haga lo mas publico que se pueda , que sea tema nacional la lucha contra las adicciones hay que instalar este tema , asi los gobiernos de turno dejan de mirar de reojo y hacen algo, ahora si cometio delito que pague porque la gente decente o que eligio ser decente no nos merecemos que nos roben por culpa de sus vicios mhaganonos cargo de eso tambien, que no sea un atenuante , lo hecho ,hecho esta, de ahora en mas,que se trabaje para recuperarlo de la mejor manera,


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