Dice el poeta platense César Cantoni que Irlanda "palabra de niebla y soledades" es "bella para urdir un poema, enarbolar un sueño y construir un país". Y algo de este influjo habrá sentido el salteño Enzo Francisco Giannotti (27), quien en Dublín sintió aquietarse el flujo de la marea de su pensamiento y de su corazón.

Enzo es licenciado en Comercialización y fotógrafo. No había trazado un proyecto de radicación en Irlanda, ni siquiera había obtenido una oportunidad laboral que le prometiera una transición ordenada. "Lo mío fue aventura y un sueño. Vine por eso. El trabajo era secundario y un medio para establecerme y tener cierta rutina en un lugar totalmente diferente; pero quería empaparme de la cotidianidad de algo distinto y hacerlo propio", contó a El Tribuno este salteño Lejos del pago. Luego confesó que aceptó empleos de los más variopintos, "desde limpiar oficinas, participar en eventos temporales, algo de fotografía, trabajos solidarios y, finalmente, en cocina". Enzo forma parte del Movimiento de los focolares -que surgió durante la Segunda Guerra Mundial como una corriente de renovación espiritual y social- y llevó consigo su voluntariado y su compromiso de cooperar para un mundo más humano y unido. Allá puso al servicio su labor como fotógrafo. Justamente bajo la lente de su cámara surtieron gran impacto los paisajes y las gentes de Irlanda. "Creo que desde un principio admiré el espíritu de este país, sufrieron mucho de discriminación y casi se los exterminó durante la hambruna en una época. Pero siempre fueron unos luchadores incansables. Orgullosos de su país, sus tradiciones y con un gran sentido del humor que se nota al instante", recalcó.

Como en casa

Enzo vive en Stoneybatter, un barrio con una arquitectura de época muy conservada y que se ubica al norte de Dublín.
Comentó que ya se habituó tanto al tráfico ordenado y predecible como a las épocas más frías e inhóspitas del año y los días breves, aunque "aún me resulta curioso irme a la cama en verano con el sol todavía arrimándose por la ventana, a las 22". El emblemático Phoenix Park se encuentra a cinco minutos de la casa de Enzo.
"Es de ensueño con tantas flores, los caminos rústicos, los lagos, y cuando está vacío siento que tengo algo tan bello y tan grande solo para mí... Me leí varios capítulos de mis libros sobre ese césped", relató. Añadió que nostalgia de contacto humano, como refieren otros salteños radicados en distintas latitudes, nunca sintió. "Son cálidos en el trato. Fácilmente podrían ser los argentinos de Europa, lo que es raro siendo los irlandeses tan cercanos a Inglaterra, pero tan diferentes a la vez. Los irlandeses disfrutan de cada situación y son capaces de cambiarte el día para bien de repente con su buen humor", señaló. Él dijo que allá son célebres los mismos argentinos conocidos en los cuatro puntos cardinales. "Es muy cliché, pero muchos conocen la Argentina por el fútbol. Te nombran a Messi o a Maradona, según la generación a la que pertenezcan. De esa asociación no te salvás en ningún lugar del planeta", bromeó.

El primer almirante

De guerras sin cuartel y de intentos revolucionarios sofocados guardan recuerdos propios los irlandeses y estas experiencias se decantan en empatía hacia nuestro país y sus habitantes. A Enzo le sorprendió que allá conocieran en detalle la gesta de Malvinas e incluso que acataran la soberanía argentina sobre ese territorio en posesión del Reino Unido.
Aunque lo había estudiado en algún momento en su época como escolar, Enzo había perdido en su memoria el dato de que el bravo almirante Guillermo Brown (1777-1857), quien defendió la Confederación Argentina bajo el mando del general Juan Manuel de Rosas, era irlandés. "Una vez charlando en un hostel con un viejito me enteré de esto. A las personas mayores les encanta contar historias sobre Irlanda, son enciclopedias de carne y hueso", expresó, y para comprobar cómo el destino emparienta pueblos con trazos singulares basta escuchar el tributo de Irlanda a las islas Malvinas, en el que, con acordes de música folk, se le dice a Brown: "Derrotaste a todos los invasores, matones y prepotentes. Luego en el corazón de La Pampa encontraste un lugar feliz. Las islas Malvinas, argentinas".

Los pubs

Como todo migrante Enzo necesitó de un lugar del que pudiera apropiarse. "Cuando estoy aturdido por la ciudad y el tráfico, busco un pub con música en vivo. Esto me tranquiliza y me pone en eje. Yo digo que son 'mis' rincones y disfruto de conocer alguno cuando puedo", comentó.
Irlanda suele encabezar los ránquines de países cuya población es más aficionada al consumo de bebidas alcohólicas. Se dice que cada irlandés bebe al año 14 litros de alcohol puro y unos 130 litros de cerveza. "El secreto de los pubs acá es que son como una casa porque los que van son todos viejos conocidos. Dicen los irlandeses que cualquier motivo es suficiente para ir a por una pinta ('pint', como le dicen acá). En un pub todos son iguales y es como visitar la casa de un buen amigo", añadió.
De hecho estos locales tienen su origen en las "public houses" irlandesas, donde viajeros y trabajadores se reunían para beber un trago y descansar tras cumplir con las labores cotidianas. Este carácter las diferenciaba de las "private houses", reservadas a las clases altas y con ingreso restricto. Pero los pubs irlandeses no se circunscriben solo a aquel país.
A mediados del siglo XIX una plaga de hongos acabó con la cosecha de papas de Irlanda y dejó sin sustento a una gran parte de la población. Más de un millón de irlandeses murieron a causa de la llamada "hambruna de la papa" y cerca de dos millones de habitantes emigraron a Estados Unidos, Australia, Canadá e Inglaterra. Este éxodo de una cuarta parte de los irlandeses hizo de los pubs en el extranjero una porción del hogar en tierras extrañas. "Hay diversidad de cervezas artesanales que te las venden orgullosos y cada una tiene un sabor particular. Pero lo mejor es la música. Todos se saben las letras y las cantan junto con los artistas que tocan en vivo. Son clásicos y en su mayoría relatan hechos históricos", contó Enzo. Añadió que otras letras son nostálgicas y otras de celebración, pero todas suenan "enamoradas de Irlanda". El salteño domina el inglés, pero en irlandés solo aprendió una palabra: "Slainte' que significa '¡salud!' y se pronuncia 'sloncha'. Ellos la usan para brindar en los pubs".
La vuelta
A menudo en las populares sessions celebradas en pubs los músicos tocan folclore irlandés, canciones cuyas letras pasaron oralmente de generación en generación. Inevitable que alguna nota suene como una lágrima y se cuelen las ausencias. Enzo retornará a Salta en agosto. Aquí lo esperan sus padres, Enzo (52) y Adriana (52), y sus hermanos Elio (25), Guido (23) y Francisco (15). Unas 14 horas de vuelo lo distancian de ellos. "En algún momento había pensado en quedarme el tiempo que me fuera posible. Pero mi vida pasa por Salta. No creo que pueda vivir lejos de las personas que amo y lo descubrí acá", se sincera. Como nunca tomó el horizonte por el límite del mundo rescata de la experiencia de haber estado Lejos del pago: "Uno llega a manejarse solo, pierde miedos y prejuicios".
Los elegidos de Enzo
Él sugiere no dejar Irlanda sin antes haber probado el fish&chips. Se trata de bastones de pescado rebozados acompañados de papas fritas.
La cerveza Guinness, cuya fábrica queda en Dublín, se hace desde 1759. La característica distintiva en el sabor es la cebada tostada que se mantiene sin fermentar.
La canción "Dirty old town" fue escrita por el artista inglés Ewan MacColl en 1949. La popularizaron The Dubliners y The Pogues. Por ello es asociada a Irlanda.

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