Los últimos actos en el cambiante escenario político muestran que el peronismo se está reorganizando, curiosamente a partir de una figura, que concentra odio y amores en idéntica proporción; más allá de los diversas causas judiciales que la comprometen.
Milagro Sala, dirigente social, así como en el pasado fue cabeza de la poderosa Tupac Amaru, hoy cobró protagonismo al convertirse en epicentro de solidaridad por parte de las principales figuras del peronismo.
"Nos persiguen como persiguieron a Eva y a Perón en el 55, con los mismos argumentos desde sus medios de comunicación, con su partido judicial y sus políticos al servicio de los poderosos. Son tan brutos que no son ni siquiera originales", decía uno de los párrafos de la carta que en abril de este año enviara Milagro Sala a la expresidente Cristina Kirchner.
Luego llegó el reclamo internacional pidiendo la libertad de la hoy detenida, que sigue considerándose una presa política.
A partir de allí, Jujuy fue un desfile incesante de notorias figuras, vinculadas a distintas vertientes del peronismo.
La cadena de "afectos" se repitió en los últimos días del año pasado. El primero en llegar fue Julio De Vido. Además de visitarla, el exhombre fuerte del Ministerio de Planeamiento, la defendió enfáticamente afirmando que la electa parlamentaria del Parlasur está presa por "ser pobre".
También llegó a Jujuy, Carlos Tomada (exministro de Trabajo), durante el juicio contra la militante ofreciendo su apoyo por la situación que enfrenta.
Guillermo Moreno habló con Milagro Sala, además de ser uno de los últimos dirigentes que la visitaron. "Cada día estás más querida por el pueblo argentino", expresó.
A su turno, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, (siempre bregó por un peronismo unido) compartió la cena navideña con la líder de la organización Tupac Amaru, a quien definió como "una presa política", y aseguró después que fue una noche que recordará "para siempre".
"Me llena de emoción visitar a Milagro, ella es una presa política y nos duele enormemente", sostuvo el mandatario provincial antes de ingresar al penal de Alto Comedero, donde la dirigente se encuentra detenida desde hace un año.
Finalmente el dirigente del Frente Renovador Alberto Fernández (exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner) afirmó que "nadie" le planteó que se alejase del espacio liderado por Sergio Massa, tras su visita a Milagro Sala en la cárcel, después de que el vicegobernador de Jujuy, Carlos Haquim, haya dicho que está "desvinculado totalmente" del Frente Renovador.
Sin duda que la presencia de todas las "figuras" del PJ, en un momento especial del partido, íntimamente coinciden -a pesar de los desencuentros- en que el peronismo tiene que reorganizarse y estrechar filas para no perder peso en la puja política que se presenta en este año electoral.
Si en el comienzo del año pasado había un consenso mayoritario en el PJ de que el peronismo debía encarar un proceso de oxigenación que decantara en nuevos liderazgos para afrontar la etapa que se avecina, la actitud mostrada en los últimos tiempos muestra todo lo contrario.
"Los peronistas somos como los gatos: cuando parece que nos estamos peleando es que nos estamos reproduciendo", dijo el general Perón en una de sus clásicas definiciones.
Efectivamente, como una de las características esenciales del movimiento, la pelea dentro del PJ parece conducir siempre a quiebres irreductibles que, finalmente, rara vez se producen.

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