Ayer fue el Día de los Fieles Difuntos y alrededor de 45 mil personas concurrieron a los cementerios municipales de la Santa Cruz y San Antonio de Padua. Durante una recorrida por el primero, el equipo de El Tribuno encontró a Cristina Marín. Claveles en mano, ella había oído la misa de 17, uno de los tres oficios religiosos en memoria de las almas que se brindaron durante la jornada.
"Tengo muy buenos recuerdos de ellos. A veces me descubro sonriendo a pesar del dolor de haberlos perdido. Les encargo misa porque ellos necesitan de las plegarias de los vivos para ascender", contó Cristina, quien vive en el barrio 20 de Junio y se iba a reponer flores en los nichos de sus hijos, tíos y primos.
En torno de dos cruces de gran envergadura que llevan la leyenda: "Salva tu alma", Paola Farfán y su mamá Francisca Ramos encendían el pabilo de una vela con la llama de otra casi consumida, que lucía como una masa informe de cera. "Quienes no tenemos cruces venimos a prender velas aquí para que alumbren la santa cruz y Jesucristo interceda ante Dios para que nuestros difuntos alcancen la paz", sintetizó Paola. Agregó que siempre ofrece misas por su papá: "Uno los tiene siempre presentes, más en fechas como cumpleaños y en el Día del Padre".
Para los cristianos la salvación tiene, a la vez, una dimensión individual y otra colectiva. Por ello son un deber la memoria y la conmemoración de los difuntos. Así lo cree Dina Reyes, de Santa Cecilia, que había ido con tres niñas, una hija y dos sobrinas. "Las traje para que vayan cultivándose en recordar a los familiares que perdimos. Estuve mucho tiempo sin venir porque estaba embarazada y me lo prohibieron mis familiares. Son tradiciones de la gente grande; pero, por las dudas, yo cumplí", comentó Dina. Irma Rosas, quien había escuchado este pequeño parlamento, acotó: "Es cierto. Todo se basa en las vibraciones y la energía. Ocurre que las embarazadas son una fuente de luz, y en un velorio o en un cementerio hay muchos espíritus desencarnados tratando de encontrar una fuente de luz para agarrarse de ahí. Por eso hay que ponerse una cinta roja con una medalla de San Benito en el vientre, si uno se quiere arriesgar a ir", recomendó.
Añadió que estaba visitando el nicho de su madre y de una tía. "Ellas eran "médicas'', por eso sé de estas cosas", dijo, enigmática.
El "santito"
Uno de los nichos más concurridos, ayer también, fue el de Pedrito Sangeso, el denominado "protector de los estudiantes". La historia de este santo popular es terrible, pero resumida en breves líneas se cuenta que tenía 6 años cuando el 19 de mayo de 1963 fue asesinado por su primo Pablo Copa, quien arrojó su cuerpo a un aljibe. Esperando su turno para prenderle una vela estaba José Palacios, de villa Los Sauces, quien cursa una tecnicatura en Instrumentación Quirúrgica y se encomienda a Pedrito por cada examen que debe rendir. "Él me ayuda en los estudios y por eso vengo siempre a agradecerle", dijo.
Uno de los empleados de seguridad del cementerio de la Santa Cruz, quien vigilaba uno de los sectores que tienen nichos dispuestos en hileras que alcanzan los techos y a la par no perdía de vista la tumba de Sangeso, comentó: "El cuidado para con los muertos ya no es el de antes. Los viejos ahora prefieren que los cremen porque los jóvenes se cansan de venir a verlos".
A unos metros de allí Camila Heredia, muy emocionada, y su novio Nicolás Villalba llamaban la atención por su juventud. "Vengo raras veces al cementerio porque se me vienen los recuerdos y me pongo mal, sobre todo por mi abuelo, que murió hace seis años", relató ella. "A mí me parece bien que venga a recordarlos, pero le dije que no se ponga mal. Yo vine por ella, para acompañarla. Acá estuve una sola vez, hace siete años cuando trajeron a mi abuela, pero no recuerdo dónde está", dijo Nicolás.
Evaristo Flores y Serafina Guaymás rinden respetos a sus respectivos padres el Día de los Fieles Difuntos. "Anoche les armamos la mesa, si bien pequeña, pero ponemos los santos, sus fotos, alguna comida que cociné en el día y les prendemos una vela. Lo más importante es el rezo, que debe ser fuerte para llegar al cielo", definió ella.

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