Unos 30.000 civiles sirios se agolparon ayer en la frontera turca, que permanece cerrada, tras huir de la ofensiva lanzada hace una semana por las tropas del régimen de Damasco en Alepo (norte), anunció el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu. "Alrededor 30.000 sirios se agolpan en estos momentos en una zona cerca de la frontera con Turquía", declaró Davutoglu, ante la prensa tras reunirse en Ankara con la canciller alemana Angela Merkel.
"Evidentemente, como siempre, vamos a atender las necesidades de nuestros hermanos sirios y a aceptarlos cuando sea necesario", añadió el jefe del gobierno islamo-conservador, reiterando la promesa hecha el sábado por el presidente Recep Tayyip Erdogan. No obstante, Davutoglu dejó claro que su país, que ya acoge a 2,7 millones de sirios, no cargará solo con "todo el peso" de la acogida de los refugiados. "Nadie debe pensar que, como Turquía acepta a los refugiados y asume esta responsabilidad, debe cargar sola con todo el peso" , subrayó.
Por su parte, Merkel dijo estar "horrorizada" por "los sufrimientos" de los desplazados bloqueados en la frontera sirio- turca. Denunció también los "bombardeos, sobre todo rusos" en Alepo.
El Ejército ruso interviene en Siria, junto a las tropas del presidente sirio Bashar al Assad.

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