El enojo de una generación multicultural de julio de 2016.
En los últimos días, el 72% de los millennials británicos votó a favor de permanecer dentro de la Unión Europea. Sorprendentemente, en un resultado apretado, las generaciones mayores decidieron a favor del Brexit. A través de las redes sociales los millennials expresaron su enojo por una decisión que no está en sintonía con el futuro que imaginaban.
Habiendo trabajado en los últimos 10 años en un medio líder para millennials de habla hispana, todos los días me sumerjo en la realidad de los nativos digitales. Su forma de pensar es muy similar en muchos aspectos positivos a pesar de encontrarse en diferentes países, regiones y/o continentes. Ideas sociales y políticas como las que permitieron el Brexit chocan de frente con la idea del mundo a la que los millennials occidentales están acostumbrados: una realidad hiperconectada, con menos prejuicios, libre y acelerada, convive al mismo tiempo con ideas de un mundo temeroso, aparentemente cerrado y violento. Nacieron en un mundo digital que desconoce fronteras y esto se refleja en su forma de trabajar, su vida social y sus intereses. Esta juventud posee inteligencia tecnológica y es extremadamente social dentro del contexto digital. No creen en prejuicios ni en conceptos tales como el aislamiento o la verticalidad; creen en la libertad absoluta de decidir cómo, dónde y con quién vivir sus vidas, un modelo casi impensable para el actual establishment. Los millennials viven un mundo multicultural, multiétnico, multilingüe y multireligioso.
Necesitamos ciudadanos multiculturales capaces de aportar a este mundo necesariamente abierto.
La apertura es una realidad, mientras que el hermetismo se ve superado por la tecnología y los cambios de los comportamientos sociales. Contrario a ello, los late-millennials y los Z aún reciben desde el sistema educativo occidental una educación -en su mejor versión- enfocada a crear ciudadanos bilingües sin cubrir la necesidad de la real comprensión del otro que implica la interculturalidad.
La enseñanza de hablar otro idioma sin un verdadero entendimiento como el de las personas nativas que lo hablan es sólo una herramienta individual, por lo que la clave para construir una sociedad de ciudadanos multiculturales es mejorar las capacidades de los maestros, escuelas y familias para promover la integración cultural desde una edad temprana.
El multiculturalismo trasciende el bilingüismo, le da vida.
De cada uno de nosotros depende que esta coexistencia se convierta en una convivencia fructífera y enriquecedora basada en un intercambio.
Es por eso que en un intento de aportar a este cambio desarrollé una división específica en la compañía que tiene como fin promover el entendimiento y la compresión entre diferentes culturas que coexisten en un mismo territorio. Diseñado originalmente para la audiencia hispana en los Estados Unidos, crea un puente para el conocimiento no sólo de otro idioma sino de otra cultura. Es fundamental que todos, educadores, gobiernos e industrias tecnológicas y culturales seamos parte del cambio. Parte de la solución a muchos problemas del futuro es pensar hoy a largo plazo, haciendo foco en la educación para estos tiempos. Una comunidad multicultural que acepta y honra sus diferencias tiene más chances de ser exitosa en un mundo hipertecnologizado que precisamente requerirá de estas características.
Los millennials representan el presente y el futuro, por lo tanto, respecto a la ejecución y puesta en práctica de ideas anacrónicas como las que impulsaron el Brexit, no está dicha la última palabra.

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Sección Editorial

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