Cinco días antes de dejar la presidencia, Néstor Kirchner les obsequió un decreto a Cristóbal López y a su socio en el juego porteño, Federico De Achával. Les prorrogó su concesión para explotar máquinas tragamonedas hasta el 2032, con la condición de que aumentaran la cantidad de slots: "Se intima a la concesionaria del Hipódromo Argentino de Palermo a incrementar el parque de máquinas electrónicas de resolución inmediata, atento las necesidades del mercado lúdico". Así, el exPresidente los obligaba a ampliar el negocio del juego con más juego.
Desde entonces y al menos hasta el 2013, Hipódromos Argentinos de Palermo (HAPSA), la sociedad que preside De Achával y que selló una unión transitoria de empresas (UTE) con López para explotar las tragamonedas del predio palermitano, sacó del país 70 millones de dólares. Lo hizo a través de Val de Loire, una sociedad offshore de Nevada, el paraíso de los juegos de azar. Los depositó en cuentas de Alemania y Suiza. La ruta comenzó en Buenos Aires, tuvo gestiones en Uruguay y Panamá, luego Estados Unidos, y de allí a la banca europea.
En una investigación impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung, LA NACION y El Trece analizaron 11 millones de emails y documentos de Mossack Fonseca, un estudio de Panamá dedicado a crear sociedades offshore. De allí surgen los nombres de centenares de argentinos en paraísos fiscales. Entre ellos, el presidente Mauricio Macri, el futbolista Lionel Messi, el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, o el ex secretario privado de Kirchner, Daniel Muñoz.
En el caso de HAPSA, esos registros revelan múltiples gestiones, el posible uso de managers como pantalla y las transacciones que le permitieron sacar de la Argentina lo que, al tipo de cambio vigente, superan los $ 1000 millones. Y una sociedad offshore clave: Val de Loire.
Voceros de López deslindaron todo en Achával. "Val de Loire es de él. La usa para sacar parte de las ganancias de Hapsa al exterior y Cristóbal no tiene nada que ver con eso", indicó ayer un portavoz del Grupo Indalo.
También a través de un vocero, sin embargo, De Achával negó ser el dueño de Val de Loire. Sostuvo que es Edmund Ward, de pasaporte británico, con domicilio en Delaware, para luego indicar que Ward es "representante de otros", a los que identificó sólo como "inversores americanos".

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coje villeros
coje villeros · Hace 7 meses

cuando una ley para que devuelvan todo? nadie la esta armando?