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Ocurrió en Brasil, cuando en una obra en construcción uno de los trabajadores más jóvenes estaba absorto en su teléfono y uno de los encargados, más entrado en años, decidió darle una lección. El hombre deja su labor y le hace señas a un compañero para que registre su accionar, se acerca al muchacho, le arrebata el teléfono de la mano y lo arroja a una mezcladora, de la que el joven desesperado no logra rescatarlo, hasta que ya es demasiado tarde.

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Ultra Kernel
Ultra Kernel · Hace 10 meses

Exelente !!! la letra con sangre entra.

Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 10 meses

Nadie podrá saber nunca, la cantidad de accidentes de toda clase, las horas de trabajo perdidas, las vigilancias mal hechas, los niños desatendidos, ni los desequilibrios económicos familiares, que provoca este juguete infernal.


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