Las vidrieras son los sitios donde se hacen más patentes las tendencias. A partir de los productos que se expongan en estos espacios se puede medir con certeza la temperatura ambiente de los gustos del público. En esta fecha las prendas blancas, y en menor medida en tonos crudos, monopolizan los comercios de ropa.
Vestir de blanco en Nochevieja es un préstamo de una tradición brasileña. Allí en el Réveillon es una costumbre indiscutida. Esta palabra proviene del francés "réveil", que significa "despertar", y se la asoció con el Año Nuevo por aquello de mantenerse despierto más allá de la medianoche. Se cree que la práctica de ataviarse de blanco provino del candomblé, religión de las personas en situación de esclavitud que llegaban desde África a las colonias portuguesas y españolas ubicadas en América. A mediados de la década del 70 algunos practicantes de esta religión animista (que rinde culto a los espíritus de la naturaleza) conmemoraban el cambio de año en la playa de Copacabana (Río de Janeiro), vestidos de blanco para representar la paz y la pureza mientras arrojaban flores a Yemanjá, la reina del mar. Como era un ritual muy bonito de contemplar, la gente comenzó a copiarlo y de esta manera surgió la tradición de vestir de blanco en el transcurso de un año a otro. El hábito cobró fuerza y se extendió por Brasil, donde se cree, además, que hay que estrenar la ropa blanca para que el año naciente traiga consigo buenas energías. Para no quedar fuera de onda muchas marcas de fabricación brasileña como la Ateen, la Dress y la Schutz apuestan a la confección y venta de prendas en esa tonalidad.
En Salta este interés tanto de los fabricantes como de los clientes fue notado por los comerciantes. Por ejemplo Viviana Portsaki, diseñadora de indumentaria y propietaria de la tienda Las Griegas, le contó a El Tribuno que esta predilección data de hace unos cinco años. "Recuerdo que antes todas querían vestir de rojo, que está relacionado con el amor, pero hoy impera el blanco. Las mismas clientas se contagian entre ellas, aunque hay chicas que lo combinan con otros colores. Incluso los comerciantes del interior de Jujuy y de Tucumán, a quienes proveemos de ropa, pidieron mucho blanco", expresó Viviana. Por su parte Corina Sily, dueña del local Ossira, cree que no se perdió del todo el encanto del rojo: "En nuestro caso tengo clientes que buscan el blanco, pero también el rojo. Desde Navidad la gente vino comprando ropa para poner debajo del arbolito y estrenarla en Año Nuevo". De acuerdo con Romina Zeitune, del local Hadara, el hacer uso de la prenda por primera vez es parte de la usanza. "Las clientas entran directamente preguntando por blusas, pantalones y vestidos blancos. Algunas optan por usar otros colores como el azul, el coral y el rosa, pero todas evitan el negro. Hay una idea de empezar el año con pureza y estrenar, por eso estamos trabajando tanto (risas)", dijo. Según ellas los más vendidos son los vestidos cortos, pero también son requeridos los shorts y las blusas. Todas recomendaron buscar prendas que no sean privativas de fiesta, sino ponibles en eventos diurnos.
La experiencia del Réveillon, en la voz de una brasileña residente en Salta
Vestir de blanco es parte de una arraigada tradición de Brasil que traspasó las fronteras.
La transculturación entre países limítrofes es insoslayable, más aún en naciones como Argentina y Brasil, involucradas en un proceso de integración regional como el Mercosur.
La recepción por los pueblos o grupos sociales de formas de cultura procedentes de otros lugares no necesariamente implica la sustitución de las propias. Sino, más bien, estas pueden complementarse y enriquecerse, siempre que exista un conocimiento que irrigue el terreno de la integración. Brasil es un territorio que muchos salteños visitan en sus vacaciones, eligen para cursar estudios superiores o como destino laboral. Por ello los testimonios de Vania Costa (30), una brasileña residente en Salta hace cinco años, y Ayelén Velarde (27), una salteña que trabaja en Río de Janeiro hace dos, echan luz sobre el Réveillon cuyo significado es más profuso que el mero vestir de blanco.
Vania es estudiante de Letras en la UNSa y alumna adscripta a la cátedra de Lengua Portuguesa de la Facultad de Humanidades. Ella le contó a El Tribuno que en todo Brasil predomina la tradición de reunirse en familia para cenar. Otras personas también optan por tomarse un descanso y migrar a zonas de playa. Sin embargo, lo que difiere son los festejos cuyas formas se van relacionando con el espíritu de cada región. "La gente que vive cerca del mar como en Río de Janeiro se va a la playa a ver "a queima de fogos" (lanzamiento programado de fuegos artificiales). Hacen un brindis y los que creen en Yemanjá sueltan sus barcos ornamentados con flores y que contienen regalos en agradecimiento por el año que se acaba de terminar y con pedidos para el año entrante", detalló. Añadió que en Belém (capital del estado de Pará) las personas suelen frecuentar una feria denominada "Ver-o-peso", donde compran yuyos para repeler los malos augurios, la envidia y el "olho gordo" (mal de ojo). "Ellos hierven esas hierbas y con ellas se bañan. Otra cosa muy utilizada es el baño de sal gruesa que según la tradición quita el 'olho gordo'", destacó. Añadió que quienes no se encuentran en cercanías al mar van a los boliches, llamados "casas de shows" allá, o improvisan festejos en las viviendas particulares. Otra tradición que se sigue a rajatabla es la de comer solo animales que caminen hacia adelante. "¿Viste que las aves 'siscan' (es decir, mueven las patas hacia atrás)? Eso significa retraso en la vida", comentó Vania.
De blanco y de estreno, los infaltables
En diversos estudios, especialistas constataron que los colores afectan -y mucho- nuestro estado anímico, presión sanguínea, pulsaciones y ritmo respiratorio en la misma medida que pueden hacerlo un ruido estridente o un armónico sonido. Así el look blanco, y multiplicado en los 2 millones de personas que van al Réveillon de Río, puede impactar mucho. Vania al respecto dijo: "Se suele usar ropa blanca, porque representa paz. Pero también de color según los deseos: el verde representa la esperanza en días mejores; el rojo, el amor; el amarillo, el dinero; y el fucsia, la pasión, etc. Lo ideal es que la ropa sea nueva, incluyendo la interior, para no traer al nuevo año las malas energías que puedan haber ocurrido justamente con una determinada prenda del año anterior".
Una salteña que pasará su segundo Réveillon
Ayelén Velarde pasará el Año Nuevo en la playa de Copacabana con algunos amigos provenientes de Italia, Brasil, Francia y Chile. Dice que destapará y brindará con champán deseando "tudo de bom para o mundo inteiro". "Río está preparando una serie de shows a lo largo de Copacabana con producciones muy grandes, los fuegos artificiales desde el mar y habrá algunas fiestas al estilo hippie en Arpoador (una playa y un barrio de la exclusiva zona de Ipanema) con músicos en vivo", detalló.
Ella, que trabaja en hotelería, no dejó de señalar que miles de turistas de todo el mundo ya agotaron las plazas disponibles de Río de Janeiro. Destacó que a los turistas los embelesan las ofrendas de flores, jabones y velas para Yemanjá, la deidad del mar que, según la creencia, con el cambio de año se lleva todos los problemas hacia el fondo del mar y los devuelve en forma de olas. El resultado de este rito es suerte para el año que se inicia. Agregó que también es tradición saltar siete olas. Esta costumbre también fue traída por los africanos, quienes creían que el mar tiene el poder de renovar las energías humanas. Ayelén adoptó estos ritos desde que vive allá y agregó que recibirá este año nuevo con mucha expectativa. "Emprenderé un viaje por Brasil. Siempre me gustó viajar y aprendí de las experiencias y las personas que el destino colocó en mi camino", concluyó.

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Sección Editorial

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ROSA aybar
ROSA aybar · Hace 10 meses

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