Todos los años, entre finales de julio y finales de agosto, la Tierra atraviesa en su trayectoria en torno al Sol la estela del cometa Swift-Tuttle, lo que provoca que multitud de partículas, denominadas meteoroides, choquen contra la atmósfera. Conforme la Tierra se va adentrando en esta nube de meteoroides, la actividad de las perseidas aumenta.
Son tan conocidas que en los anales chinos del 36 d.C. ya encontramos referencias. Tienen un amplio currículum meteórico.
Las llamadas "estrellas fugaces" son en realidad pequeñas partículas de polvo de distintos tamaños, algunas menores que granos de arena, que van dejando los cometas o asteroides a lo largo de sus órbitas alrededor del Sol. La nube de partículas resultante (llamados meteoroides), debido al deshielo producido por el calor solar, se dispersa por la órbita del cometa y es atravesada cada año por nuestro planeta en su órbita alrededor del Sol.
Durante este encuentro, las partículas de polvo se desintegran al entrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre, creando los conocidos trazos luminosos que reciben el nombre científico de meteoros.
Por efecto de perspectiva, todas las trayectorias de las diferentes estrellas fugaces convergen en un punto del cielo llamado radiante. La constelación donde se localiza el radiante da nombre a la lluvia. Así, el radiante de las perseidas se localiza en Perseo, mientras que para las gemínidas estará en Géminis.
La mayoría de los meteoroides desprendidos del Swift-
Tuttle son tan pequeños como un grano de arena, y cuando se cruzan con nuestro planeta impactan contra la atmósfera a una velocidad de más de 210.000 kilómetros por hora, equivalente a recorrer nuestro país de norte a sur en menos de veinte segundos.
El choque produce, en estos fragmentos, un aumento de temperatura de hasta cinco mil grados en una fracción de segundo, lo que hace que se desintegren y emitan un destello de luz que recibe el nombre de meteoro o estrella fugaz.
Esta desintegración ocurre a gran altura, normalmente entre los cien y los ochenta kilómetros sobre el nivel del suelo. Las partículas más grandes (del tamaño de un guisante o mayores) pueden producir estrellas fugaces mucho más brillantes que reciben el nombre de bólidos.
Solo esperemos que el cielo de Salta esté limpio este mes y nos permita ver este espectáculo.

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Peperinoj Pomulo
Peperinoj Pomulo · Hace 3 meses

E amigo si se chorean las notas de internet cambielen las palabras al menos! El País se la chorió del mismo lugar y tienen párrafos calcados. Media pila

Peperinoj Pomulo
Peperinoj Pomulo · Hace 3 meses

E amigo si se chorean la nota de internet cambienlen las palabras, no sean gatos. Encima diario EL País se la chorió de la misma página y tienen tal cual las palabras copiadas. Deberían decir donde queda Perseo al menos...


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