Mirilla al terror infantil

Rodolfo Ceballos

Mirilla al terror infantil

El cine de miedo despierta los fantasmas en el espectador. La película de terror que llegará próximamente a Salta es "El niño", realizada para causar angustia, disgusto, repugnancia y sobresaltos en la platea.
El argumento trata sobre la clásica casa embrujada y el espíritu de un niño encarnado en el cuerpo de un muñeco. La doméstica que lo cuida sabe que es un ser inanimado pero cambia la trama y ella y el entorno lo empiezan a ver vivo y maligno.
Este filme es una remisión a la niñez, porque hace recordar los miedos infantiles.
La película genera el pánico y no permite, igual que en la infancia, separar la fantasía de la realidad; este muñeco aterra e incomoda desde lo más imaginario que tiene el espectador, en este caso especulando lo siniestro al máximo, por el director William Brent Bell.
El cine en la época en la que aún era mudo hizo en 1910 la primera película de terror. Se trató de una adaptación del mito de Frankenstein. Cuando se presentó la película, Freud en 1900 ya había descubierto el inconsciente, proceso psíquico que divide al sujeto, por lo tanto, el miedo podía ser explicado desde los fantasmas que se alojan en mi mismo pero me es extraño.
Se aterra a la platea hace 106 años y el género sigue deleitando porque pone en imagen lo que la realidad psíquica oculta en el inconsciente.
Este muñeco representa la construcción de lo que el psicoanálisis llama la "escena fantasmatizada". El fantasma de "El niño" remite a la pregunta ¿qué quiere ese muñeco del prójimo?.
La película invade con la acción de un muñeco y sugiere la imagen de la maldad, y es la metáfora del prójimo, complejo por sus efectos engañosos y destructores.
El cine de terror es un discurso sobre el sujeto, muestra la lógica del fantasma que lo estructura; en parte un mirilla para verse el mismo.

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