"Creo que vamos camino a una intervención", sentenció ayer el ministro de Gobierno, Juan Pablo Rodríguez, al referirse al conflicto terminal generado en el municipio de Coronel Moldes. Rodríguez omitió señalar que el intendente Osvaldo García logró la reelección de la mano de Juan Manuel Urtubey y que todos los problemas destapados ahora no se produjeron después del 10 de diciembre, sino que vienen de largo arrastre. "La situación no da para más. Yo creo que en el corto plazo se va tener que convocar a extraordinarias para el pedido de intervención" expresó el ministro, sin hacerse cargo. Rodríguez aseguró, además, que el resto de los municipios funcionan sin conflictos serios a pesar de los problemas económicos que tienen algunos. Es difícil encontrar un solo intendente, cualquiera sea su signo, que coincida con el optimismo del funcionario. Todos saben que fue el fracaso de la estrategia de Urtubey hacia el interior lo que produjo el naufragio del oficialismo en la mitad de los municipios. Luego fue el propio Rodríguez quien se ocupó de aplicar la "política del garrote y la zanahoria".
El municipio de Coronel Moldes, con un rojo de 17 millones por lo menos, atraviesa un desquicio, pero a las anomalías administrativas imputables a García deben sumarse las consecuencias de 8 años de recesión en toda la provincia, también en el Valle de Lerma, y a la ficción que supone combatir el desempleo con contratos artificiales sin fondos que los respalden. La intervención llegará sí o sí este mes. "No hay obra pública, no hay recolección de basura, la comuna está vaciada. La pregunta es: ¿quién traerá dinero para pagar todas estas deudas?", contó Omar Carrasco, de ATE local.
En Moldes, donde la recaudación por tributos debe ser de la mejores en la región, por las casas residenciales en la zona del perilago del dique, no se sabe qué se hizo con semejante recaudación.
Temor en el Valle de Lerma
"Si no recaudamos estos meses, no pasamos el invierno", aseguró un experimentado intendente del Valle de Lerma. Las comunas son cajas de resonancia de la crisis social. "Estamos endeudados hasta la coronilla y el Gobierno provincial nos pide echar gente y nuevos recortes", relata ese intendente, cohibido por las presiones. Los primeros meses del año son fundamentales para los intendentes del Valle de Lerma. Apelan a descuentos y moratorias porque si no recaudan ahora, el año será complicado. Con una coparticipación que no llega al 8% de los recursos provinciales, sin industrias y emprendimientos, los municipios se convierten en la única contención laboral. Varios intendentes admiten por lo bajo, "si vienen más aumentos para la administración pública, será mejor irnos a casa. Así no se puede. No hay oxigeno de la Provincia. Estamos endeudados con los adelantos de coparticipación".

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