Pobreza estructural, problemática aborigen, la lucha por la tierra y las enormes distancias que lo separan de cualquier pueblo o ciudad, el Chaco salteño, que el fin de semana anterior fue visitado por miles de argentinos que llegaron para participar de la 14ª edición del Trichaco, que organiza Oscar "Chaqueño" Palavecino en Rancho El Ñato, es una de las zonas más vulnerables de la Argentina profunda.
El intendente de Santa Victoria Este se refirió a la situación actual que vive ese municipio, donde las necesidades se encuentran a cada paso y abundan por doquier.

¿Qué evaluación se puede hacer de la 14ª edición del Trichaco que organizó el Chaqueño Palavecino?
Creemos que por lejos ha sido la mejor de las 14 ediciones que lleva el Trichaco en muchos aspectos. El hecho que haya actuado La Renga hizo que muchos jóvenes -aun salteños- que no conocían el Chaco llegaran hasta Rancho El Ñato.
Y lo que sucedió el sábado, con tantos miles de espectadores en el festival, fue algo nunca visto y era lógico por el nivel de los artistas que estuvieron presentes.
En Rancho El Ñato estuvieron actuando los mejores artistas del país, y a pesar que había arrancado el jueves, el día domingo con Soledad y Los Tekis la gente se quedó hasta el último minuto.
Los que no sabemos nada de rock aprendimos a conocer de cerca la pasión de muchos jóvenes que vinieron desde otras provincias para el recital de La Renga, y no escatimaron en esfuerzos para estar la lado de sus ídolos.
"Cuando estuvieron por acá el presidente Mauricio Macri y la ministra Bullrich les planteamos el tema seguridad".
¿Qué beneficios trajo el Trichaco para Santa Victoria?
Desde el que vende pescado o comidas, pasando por el transportista que iba desde Tartagal y el que vendía combustible, todos se vieron beneficiados porque el traslado de miles de personas implica un gran movimiento económico.
El Trichaco es más que el festival, porque está la jineteada, el boxeo, el fútbol y en todas esas actividades la gente de la zona se suma en forma masiva.
Hubo muchísimo público y por suerte no se presentaron hechos graves de inseguridad, porque tuvimos el apoyo de la Policía de la Provincia y de la Gendarmería Nacional.
Tuve oportunidad de hablar con Oscar (Palavecino), quien todavía permanece en la zona y lo vi muy contento, muy satisfecho por todo lo que se logró en esta edición. Seguramente en unos días más él mismo hará saber cómo se distribuye la ayuda que se logró en este festival.

¿Cómo está la situación general en el municipio de Santa Victoria Este?
Los problemas, como los cortes de ruta que se produjeron durante el Trichaco, son cotidianos, pero venimos trabajando en forma conjunta con Nación y Provincia.
La semana pasada firmamos un convenio para el mejoramiento de las escuelas, centros de salud y la construcción de playones deportivos, lo que nos ayudará a afrontar los pedidos de las comunidades aborígenes.
Tenemos en la zona una denuncia en los foros internacionales por el tema tierra y los criollos tienen que restituir lugares que les pertenecen a los originarios.
Santa Victoria es un municipio que recibe muy poca coparticipación, somos un punto tripartito y tenemos 150 kilómetros de frontera, de los cuales 40 son de frontera seca.
La jurisdicción de nuestro municipio es muy amplia y las demandas son innumerables.
"Con 150 kilómetros de fronteras, 40 de los cuales son frontera seca, tenemos numerosos puntos vulnerables".
¿Qué expectativas hay respecto de la finalización de las obras de la ruta provincial 54?
Las mejores, porque gracias a Dios los trabajos están en la última etapa, pero a la vez debemos replantearnos algunas cosas. Porque el cambio en la región del Chaco salteño será notable con la ruta pavimentada hasta Paraguay.
Significará, literalmente, una bisagra en la vida del pueblo y eso implicará tomar en cuenta otros aspectos, como la seguridad. Al facilitarse el tránsito, se facilitarán, sin querer, el contrabando y el narcotráfico también, porque la frontera es muy amplia, con caminos, senderos y accesos de todo tipo.
Una región vulnerable
Kilómetros y kilómetros de frontera con Bolivia y Paraguay y miles de hectáreas degradadas, donde conviven aborígenes con familias criollas, conforman un paisaje desolador que necesita de todo. En especial de políticas de inclusión y desarrollo. Desde pozos de agua para que los pobladores cuenten con el vital elemento o los animales no mueran de sed en verano; hospitales y escuelas para atender la creciente demanda y proyectos de desarrollo son vitales para rescatar a las miles de familias aborígenes de la paupérrima situación en la que subsisten desde hace generaciones.
Como el intendente Balderrama dijo, la finalización de la construcción de la ruta provincial 54, si bien traerá aparejados beneficios, hará necesario un replanteo en el tema seguridad, en una región que se ha convertido en los últimos años en el centro de gravedad del narcotráfico, favorecido por los innumerables pasos clandestinos de una frontera seca que no tiene mayores impedimentos para el tránsito de vehículos de todo tipo. Esto hace que algunos baqueanos piensen que pueden salvarse cobrando para guiar a las bandas que operan en la zona o se vuelquen al transporte de drogas.

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