Cuzco, la antigua capital del imperio Inca, es el lugar más visitado del Perú. Es que su historia, su cultura, sus paisajes, las ruinas en sus inmediaciones y la respetuosa calidez de sus habitantes hacen de esta tierra un lugar apasionante, vibrante y enriquecedor para los sentidos.
Y aunque la ciudad tiene calles empinadas -algunas tan estrechas que solo son para una persona- es tan gratificante recorrerla que en próximos capítulos nos dedicaremos plenamente a ella y a sus bellezas. Por lo pronto, saldremos de allí rumbo a una de las maravillas que dejaron los incas antes de ser transformados violentamente por la espada, la cruz y la ignorancia: Moray.
Primero debemos adquirir ticktes de entrada. "No se venden por separado, son en paquetes", nos dice una empleada estatal. Con 72 dólares podemos comprar uno que nos abre las puertas a Moray, Ollantaytambo, Pisac y la salinera de Mara. La única contrariedad es que debemos hacer el recorrido en maratónicos dos días. Hay otro ticket más amplio con Sacsahuaman y Machu Picchu y unos días más para recorrerlos, pero con un costo de 120 dólares.
En una agencia local se puede comprar un paquete diferente y el transporte.
Para llegar nos dirigimos hacia el valle sagrado del río Urubamba. El preámbulo de las ruinas de Moray no puede ser mejor: el cielo reparte lluvias como si se tratara de una regadera que no se olvida de pasar por ningún cerro de los tantos que rodean al valle. La fertilidad de estas tierras siguen dándole de comer a millones de personas, tal como fue durante el gobierno de los incas, donde la prioridad era que ningún súbdito sufriera hambre. La continua provisión líquida convierte al lugar en una luminosa experiencia, donde el verde relumbra como si se tratara de una postal especialmente diseñada para los visitantes: hermoso. A poco más de 46 kilómetros de Cuzco se encuentra Moray, emplazada en medio de picos nevados y valles verdes, a 3.500 msnm.
Pero primero el viaje nos lleva a uno de los sitios más visitados por los turistas: la salinera de Maras. Al parecer, hace miles de años que se consumen estas sales. La gente local la extrae del agua que cae en el lugar luego de atravesar un cerro. En las entrañas de la mole se encuentra el filón de sal que roe incesante el hilo de agua. Luego el líquido se evapora en piletones que se reparten por varias hectáreas, dejando la sal en el fondo de los huecos.
Partimos y antes de llegar a Moray podemos pasar por el pueblo colonial de Maras, unos 7 kilómetros antes. De callecitas estrechísimas, aquí todo parece transcurrir en una burbuja donde el tiempo huele a antiguo, a milenario. Incluso la gente habla un castellano antiguo. Como en los meandros de un río, lo hemos notado a lo largo del viaje, quedan aquí y allá restos del español que se hablaba durante la colonia. Uno de los compañeros de viaje nos hace notar que los rostros de los habitantes locales también difieren de los actuales cuzqueños. Algunos tienen la piel clara, narices filosas y, como decíamos, un acento diferente. Las casas son antiquísimas y sobre los pórticos -desportillados, comidos por el tiempo, de llaves y bisagras gigantes- se puede leer la identificación de origen de la familia propietaria. ¡Y está en todas las casas! Finalmente llegamos hasta Moray. Apenas entramos, no se ven, pero luego nos damos con su gigantesca forma que, andén tras andén, se hunde en el suelo. Son tres de estas gigantescas construcciones. La palabra Moray se relaciona con la cosecha de maíz que se llamaba Aymoray, durante el mes de mayo. Cada círculo comprende una terraza que se superpone a otra, formando círculos que van ampliándose. Por eso se piensa que tal vez fuera un centro de investigación agrícola para experimentar cultivos a diferentes alturas, ya que la disposición de sus andenes produce un gradiente de microclimas, pudiendo simular hasta 20 diferentes tipos de microclimas. Se cree que Moray pudo haber servido como modelo para el cálculo de la producción agrícola de diferentes partes del Tahuantinsuyo.

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eduardo galarza
eduardo galarza · Hace 10 meses

Muy interesante

Anabel Aguilera
Anabel Aguilera · Hace 10 meses

Espectacular!!!


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