Los hematíes son los glóbulos rojos, es decir las células sanguíneas que se encargan de transportar el oxígeno al resto de las células del organismo.
Le pregunto al lector: si su bioquímico le informa que encontró que Ud. tiene 5 millones ¿Qué le dice eso? ¿Está bien o mal? Seguramente Ud. querrá saber cuáles son los parámetros normales para saber si está enfermo o no y si requiere tratamiento. En cuestiones económicas y sociales sucede lo mismo.
Hace unos días el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dio a conocer el valor de algunos indicadores del mercado de trabajo: la desocupación urbana en la Argentina es del 9,3% y en Salta del 8,9%; la tasa de actividad y de empleo nacionales son del 41,7% y del 46%, respectivamente.
¿Qué significa todo eso?
Además, Indec nos dijo: imposible comparar con los valores del año pasado. Hay problemas con los números pasados; éstos son los reales. ¿Esas tasas son altas, bajas o más o menos? No se sabe. Como en el caso de la sangre, necesitamos conocer los "valores normales" para discernir no sólo dónde estamos parados, sino también de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Podemos sostener que el 9,3% de desocupación nacional y el 8,9% local son niveles elevados. La tasa de desempleo en economías capitalistas que funcionan bien (como Japón y República de Corea, por ejemplo) esa tasa está en el 3%.
En el mundo, ese indicador es del 5,8%, en América Latina del 6,7% y en Brasil, uno de los países de la región con más alto desempleo, de un 7,7%. En principio entonces nuestro desempleo actual, tanto nacional como local, triplica el nivel de "pleno empleo" como el que arrojan algunas de las economías asiáticas donde "no hay" desempleados, porque ese 3% son personas que están cambiando de empleo, momentáneamente desocupados y no implican un problema para la sociedad.
Si miramos en el tiempo y hacemos caso a lo que nos dice Indec desestimando el período 2007-2015, la situación actual de la Argentina es ligeramente mejor que la del segundo trimestre de 2006, mientras que la de Salta, es marcadamente más favorable. Si bien los valores tampoco son estrictamente comparables, hace diez años la tasa de desocupación "nacional" era del 10,4% y la de Salta del 12%. De tener hoy el nivel de desempleo de 2006, habrían en la Argentina 135 mil personas más desocupadas de las que hoy revelan las cifras de Indec, mientras que en Salta tendríamos un poco más de 7 mil desocupados más que los 23 mil que tenemos hoy.
Desempleo y ciclo económico
Unos meses atrás el Indec dio a conocer algunas estimaciones de las cuentas nacionales y podemos saber por eso que en 2006 la economía estaba creciendo a una tasa anual del 7,2%. Además venía de tasas superiores al 8% y siguió haciéndolo a esa velocidad hasta la crisis internacional del 2009. Después de un fuerte efecto rebote en los dos años siguientes, la economía se desaceleró y creció a tasas notablemente bajas e incluso negativas. En suma, el crecimiento entre 2011 y 2015 fue nulo.
Conectando ambos fenómenos, desempleo y ciclo de la economía, podemos ver entonces que tenemos hoy un nivel de desempleo equivalente al de hace una década, con la diferencia central: en ese momento estábamos aproximándonos a la cima del ciclo (en un auténtico boom económico), mientras que ahora nos estamos acercando al valle del ciclo. Lo que pase de ahora en más dependerá de cómo reacciona el empleo a los cambios en el producto. Es decir el problema no es solo crecer, sino crecer absorbiendo trabajo y generando trabajado de calidad.
La calidad del crecimiento
Keith Hart, un antropólogo inglés, acuñó a principios de la década de 1970 el término "sector informal". Quería con ello agrupar todas las actividades económicas fuera de la economía formal. Hart descubrió que en Ghana, una nación muy pobre, casi no había desempleo. La masa de trabajadores que excedía las necesidades de mano de obra asalariada en las ciudades africanas (la sobrepoblación urbana) no eran "desocupados" sino más bien que realizaban tareas innecesarias, de rendimientos (y por lo tanto de ingresos) erráticos y bajos. Esto nos lleva a pensar ¿con las cifras de desempleo podemos juzgar lo que está pasando en el mercado de trabajo de la Argentina? La respuesta es definitivamente "no" ya que estaríamos ignorando que el 50% de la población está trabajando en ese sector ya no tan oculto de la economía informal.
En Salta, y en las regiones NEA y NOA en general, el volumen de informalidad laboral es aún mayor.
Las cifras proporcionadas por Indec en el parte de prensa reciente no nos permiten saber cuántos son los trabajadores informales, aunque podemos sí tener una aproximación a la población que presenta déficit en ciertas dimensiones de lo que podríamos llamar empleo de calidad.
Podemos ver por ejemplo que un 16% de la población activa que está ocupada está a la vez buscando empleo y que un 11% está subocupado. Se considera que estos grupos están de una forma u otra presionando sobre el mercado de trabajo y que hay una cierta insatisfacción explícita por alguna dimensión del puesto de trabajo que ocupan. Lo anterior implica que hoy en la Argentina hay 4,5 millones de personas (poco más del 10% de la población) que tiene problemas de empleo.
Este ejercicio consistente en sacar el problema del empleo de una dimensión puramente laboral y situarlo en el plano del bienestar, es fundamental para pensar el mediano y el largo plazo. El crecimiento económico, o mejor dicho la salida del letargo económico, es acuciante. Pero también es igualmente imperioso que el crecimiento que se genere sea inclusivo, sostenible, y generador de empleos de calidad. Acá se pudo proporcionar una cifra resumen del déficit de empleo en términos de bienestar y nótese que los trabajadores que tienen empleo pero que están insatisfechos (un 27% de la población activa) triplican en número a las personas que están desocupadas (9%). Cuando podamos conocer el tamaño del sector informal, sabremos también cuál es el tamaño del monstruo con el que deberá luchar la economía argentina. Todo será diferente, cuando esa masa de trabajadores flotantes sea finalmente integrada al sistema productivo.

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Sección Editorial

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· Hace 3 meses

que placer leerlo Profesor. Si la economia no es complicada. La complican los economistas de CLARIN. ;)


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