Desde las 8 la noticia en la Unión Tranviarios Automotor conmocionó a Salta. Afiliados a la UTA ingresaron a sangre y fuego en las instalaciones de la sede gremial, situada en Calle San Luis 555, y tomaron de rehén al secretario general del sindicato, José Flores.
El malestar de los trabajadores del sindicato es netamente interno y afecta al interior de la comisión directiva.
El escenario en poco tiempo no podía ser peor. La puerta de la sede de la UTA se cerró y quedaron encerrados en la incertidumbre.
Nadie sabía a ciencia cierta cuántos eran los manifestantes, cuántos los rehenes ni hasta cuánto estarían en esa condición. La única fuente de información eran los trabajadores que desde las ventanas dialogaban con la prensa apostaba en el lugar.
El cuadro se completó con cuando comenzaron a rociar nafta y alcohol a la vereda, y al interior del edificio ante la presencia policial.
Las fuerzas de seguridad provinciales rápidamente cortaron el tránsito en tres cuadras a la redonda. Todo se enrareció antes de las 12 y los que estaban afuera pujaron por entrar. Una cadena de policías del Gopar (Grupo de Operaciones Policiales de Alto Riesgo) y de Infantería se lo prohibieron a la fuerza. Los trabajadores de prensa fueron golpeados.

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Sección Editorial

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