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Muebleros del centro perdieron $ 1.500.000 por la inundación
Las consecuencias de la tormenta del martes a la noche continuaron apareciendo ayer y, aparentemente, seguirán emergiendo por varios días más.
Ayer se conoció que los muebleros de la avenida San Martín perdieron cerca de $ 1.500.000 por las inundaciones a sus locales.
Se trata de al menos 11 comerciantes del rubro, pero además había otros locales afectados en la calle Ituzaingó.
"No se inundaron por culpa de los techos ni de la infraestructura privada. Se llenaron de agua porque las calles fueron los desages", dijo el presidente de la Cámara de Comercio de Salta, Rubén Barrios.
El dirigente señaló que los canales no desagotaron el agua debido al pésimo mantenimiento y la falta de limpieza.
"Si los canales de la avenida Entre Ríos y del Alto Molino no pueden sacar el agua por la enorme cantidad de basura que tiran, entonces todo el centro se inunda, especialmente los locales de la San Martín. Los más memoriosos saben que allí había un canal. Por la enorme concentración de negocios, la zona del Mercado es donde más perdieron", concluyó Barrios.
También confirmó que la sede de la Cámara se inundó y que desde ayer al mediodía comenzaron a realizar los estudios para saber cuánto se perdió como consecuencia de la tormenta.
El empresario dijo que hubo un primer acercamiento con el Gobierno provincial para comenzar a ver qué medidas se tomarán para ayudar a los comerciantes perjudicados por la inundación.
La secretaria de Obras Públicas y Planeamiento Urbano de la Municipalidad de Salta, María Beatriz Blanco, habló de las causas del anegamiento de diferentes sectores de la ciudad. "Nosotros estamos conscientes de que el pésimo estado y la falta mantenimiento de los canales, especialmente el Juan XXII, produjeron la enorme inundación en la ciudad. También debemos decir que nosotros recibimos así los canales... es donde no se desmalezó ni se sacó la basura", sostuvo la funcionaria.
Además, se refirió a la conducta de muchos vecinos que tiran sus mascotas muertas y todo tipo de escombros, lo que hace que se taponen los canales.
"Desde esa misma mañana comenzamos a trabajar con la Secretaría de Medio Ambiente y Agrotécnica Fueguina en el desmalezamiento de los canales y en la limpieza de las rejillas y alcantarillas de la ciudad. Le estamos dando prioridad a la zona oeste alta y a villa Floresta. Por otro lado, estamos trabajando en los baches que se abrieron en la última tormenta", dijo Blanco.
Sobre los pozos, aseguró que comenzaron las reuniones con el Gobierno de la Nación para el envío de fondos ante la gran cantidad de calles rotas que hay en los diferentes barrios.
"Ya estamos trabajando con las máquinas en sectores donde sabemos que el suelo está blando y en donde se están hundiendo las calles de la ciudad", finalizó la funcionaria.

Calles hundidas y alud en el cerro

Un hombre de 73 años pide ayuda en Portezuelo Norte. Vecinos alertaron a El Tribuno sobre un calle que comenzó un lento proceso de hundimiento. Se trata de la 20 de Febrero al 1600, situada en el barrio Pilar. Es la arteria que está detrás de una estación de servicio y al frente de las canchas de Popeye, en la zona norte de la ciudad.
"La calle se hundió durante la tormenta. Un vehículo amaneció adentro de un enorme agujero en el asfalto", dijo uno de los jóvenes que trabaja en un lavadero de autos de la zona.
Los estacioneros pusieron conos y cintas para advertir del peligro. Hasta ayer los vecinos esperaban que alguien de la Municipalidad de Salta llegue para señalizar de manera correcta el pozo que quedó en el asfalto, que tiene más de 2 metros de ancho y abarca más de media calzada.

Desmoronamiento

Al este de la ciudad la lluvia provocó desmoronamientos y daños en viviendas del barrio Portezuelo.
Tierra de una de las laderas del cerro San Bernardo cayó en el patio de la casa de Ramón Amaya, ubicada en la calle 13 de Julio, de Portezuelo Norte, debajo del histórico hotel de la zona.
Fue en la mañana del miércoles, tras el temporal, cuando ya había salido el sol, que el alud de barro, piedras y malezas se vino abajo.
El vecino tiene 73 años y es jubilado. No puede ni mover algunas de las rocas que cayeron adentro de su casa y, hasta ahora, nadie se acercó a ayudarlo.

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Sección Editorial

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