El fallecimiento del trabajador es una de las contingencias que encuentra amplia cobertura de la legislación laboral y previsional argentina. Sin embargo, en ella se superponen una serie de normas, que lamentablemente convierten a esta penosa situación en una especie de lotería que favorece a los parientes del trabajador. Casi todas las coberturas incluyen la hipótesis de suicidio, lo que no deja de ser controversial. A continuación, resumimos las distintas normas que se aplican en esta situación:
1. Indemnización de la Ley de Contrato de Trabajo. El artículo 248 de la LCT establece una indemnización equivalente a la mitad de la indemnización por antigedad (despido) a favor de las personas enumeradas en la ley de jubilaciones. En el caso de incapacidad total y permanente la indemnización equivale al 100% de la que corresponde por despido sin causa. No existe una justificación teórica para imputarle estas indemnizaciones al empleador (aquí estamos hablando de enfermedades y fallecimientos ajenos al trabajo), por lo que en muchos países queda a cargo del sistema de seguridad social.
2. Pensión por fallecimiento. La pensión por fallecimiento se abona a los parientes del trabajador en las condiciones que se detallan más abajo. La Corte Suprema de Justicia de la Nación determinó que si una persona aportó durante el 63% de su vida activa, su cónyuge es considerado aportante regular -70% de pensión- y con la mitad es irregular con derecho a pensión del 50%.
3. Seguro de vida. Actualmente la suma a asegurar para cada dependiente es de $20.000. El costo del seguro es de solo $4,10 mensuales, aproximadamente, a cargo exclusivamente del empleador. Los empleadores del servicio doméstico (casas particulares) tienen idéntica obligación. En el ámbito rural, el seguro tiene una prestación de $9.000. Algunos convenios colectivos establecen seguros adicionales, como es el caso del convenio de los empleados de comercio (art. 97 del CCT 130/75), que equivale a doce sueldos (actualmente $130.891). Dos terceras partes de la prima mensual están a cargo del empleador y un tercio a cargo del trabajador.
4. Accidente de trabajo. Las prestaciones anteriores corresponden cualquiera sea la causa del fallecimiento del trabajador, pero si éste se produce como consecuencia de un accidente de trabajo o una enfermedad profesional, sus derecho habientes tendrán derecho, además, a una indemnización que deben abonar las administradoras de riesgo de trabajo (en casos excepcionales la responsabilidad alcanza también al empleador, aunque tenga ART). Los montos son altos y tienen un piso mínimo de $713.476, más un complemento de $396.376 a lo que se adiciona un 20% de las cifras mencionadas. El total llega a $1.330.622. ¿Quiénes son los beneficiarios de estas prestaciones? En los seguros de vida es el trabajador quien designa quiénes serán los beneficiarios. En los restantes casos la ley indica que corresponde al viudo o viuda y los hijos que hubieren estado a cargo del causante. Es importante señalar que estas personas tienen un derecho "iure propio", por lo que no necesitan acreditar su carácter de herederos mediante juicio sucesorio. También pueden ser beneficiados los convivientes durante dos años (si era soltero) o cinco años (si era casado). Los requisitos que reseñamos presentan aspectos de detalle y mayores precisiones que exceden el espacio de esta nota.

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