Juan Carlos Orquera, de 80 años, en noviembre de 2014 ingresó al Hogar de Familia Sustituta de la tercera edad, ubicado en el pasaje Miguel Aráoz al 200 de esta ciudad. Al cabo de un año y un mes, la vida de don Orquera terminó por apagarse en el Instituto de Diagnóstico tras sufrir un paro cardiorrespiratorio como consecuencia de deshidratación y un cuadro severo de desnutrición.
Su hermano, Raúl Orquera, inició acciones legales en contra de la propietaria del Hogar y al menos cinco personas más, profesionales que al parecer incumplieron con sus deberes. Intervino la Fiscalía Penal 3 a cargo de María Gabriela González. La carátula inicial es homicidio culposo.
"Lo tuve conmigo durante mucho tiempo, unos 10 años, en estos últimos le habían diagnosticado Alzheimer, sin embargo. En mi casa lo tenía muy bien hasta que en el último tiempo empezó a necesitar otro tipo de asistencia que por mi edad no podía brindarle. Necesitaba estar las 24 horas con pañales, que lo acompañen al baño y cuidados delicados que consideré debía hacer un profesional", sostuvo Raúl Orquera en diálogo con El Tribuno.
Después de un tiempo, le recomendaron a Raúl llevar a su hermano al Hogar de Familia Sustituta para la tercera edad. "La verdad que decido llevarlo a un geriátrico privado porque tenía miedo de que en algún lugar público me lo tuvieran como a un perro. Fui a ver un lugar recomendado por una amiga y hable con su propietaria, Marta Evelina Condorí, hicimos un contrato donde debían ocuparse del cuidado de Juan Carlos, iba a estar contenido por profesionales, todo completo supuestamente. Me cobraron por adelantado y, además, pagué un servicio de higiene aparte, me confié en esa mujer que me lo iba a cuidar mejor que yo", exclamó dolido a la vez que indignado Raúl Orquera.
Durante más de un año Raúl visitó a su hermano Juan Carlos en el hogar para ancianos donde debían cuidar por su salud.
"Iba a visitarlo dos veces por semana, en el último mes esta señora me llama para decirme que mi hermano se había descompensado. Me fui hasta el lugar y lo trasladamos al Instituto de Diagnóstico. Ahí, el doctor Benítez me reprocha por qué lo tenía así desnutrido y deshidratado y le explico que no estaba conmigo, que lo tenía en un hogar. Lo llevaron a terapia intensiva y estuvo hasta el otro día, cuando falleció", contó el hombre acerca del final de su hermano. Una persona amable que supo tener su propia taller mecánico.
"La verdad que después que murió mi hermano ni ganas me dieron de hablar con esa señora, me agarró tanto odio que directamente lo hable al doctor (Roberto Reyes) para comenzar con las acciones legales. No puede ser que los llamados profesionales se comprometan a hacer un trabajo que no saben hacerlo o directamente ni les interesa hacer. Espero que la Justicia se haga cargo de lo que pasó, no solo por Juan Carlos sino también por otros tantos abuelos que están metidos en este tipo de lugares a la buena de Dios", concluyó Raúl Orquera.
Inspección y secuestro
En su denuncia, Raúl Orquera ratificó que al dejar a su hermano en el Hogar de Familia Sustituta para la tercera edad, su estado de salud era bueno. Por lo que solicitó que se realice una inspección al lugar para que el resto de las personas allí alojadas no corran el mismo peligro que Juan Carlos.
Al cabo de unos días desde la Fiscalía se ordenó al personal de la comisaría novena hacerse presente en el lugar a los fines de solicitar la historia clínica de Orquera.
Ante la negativa, se ordenó luego el secuestro de la documentación. Información necesaria para llevar a cabo la investigación. El hogar sigue funcionando con total normalidad, durante el transcurso de la semana los distintos actores sospechados por la muerte de Juan Carlos Orquera serán notificados legalmente.
Fecha especial
Raúl Orquera contó que en 2014, tiempo después de que había llevado a Juan Carlos al geriátrico, lo visitó en una oportunidad especial por su cumpleaños. "El cumplía años el 8 de diciembre, fui a visitarlo en su día y en el interior del lugar los abuelos que estaban ahí me contaron que un señor había muerto hacía poco. Y la verdad que no pregunté nada pero sí noté que la mayoría de los abuelos estaban por problemas psiquiátricos, como si estuvieran dopados", recordó el hombre.

Juan C. Orquera SU VIDA

Marginado por los avances tecnológicos "Mi hermano fue un hombre noble, querido por quienes lo conocieron y dedicado por mucho tiempo a su trabajo. Hace mucho tiempo estaba separado y tuvo hijos, en lo laboral se inició como empleado de la Fiat y llegó a ser encargado en una sucursal en Salta capital. Después decidió ponerse un negocio e independizarse y se puso su taller mecánico, el paso de los años y el avance de la tecnología lo fueron dejando afuera del sistema. Los últimos 10 años estuvo conmigo en mi casa, fui el único que se hizo cargo, le pude dar una muy buena vida y tengo testigos de eso. La verdad que nadie merece morir así, como mi hermano, olvidado y por culpa de personas que dicen ser profesionales", remarcó Raúl Orquera hermano de Juan Carlos.

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Sección Editorial

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· Hace 6 meses

"La verdad que nadie merece morir así, como mi hermano, olvidado y por culpa de personas que dicen ser profesionales", Culpa a los profesionales la familia evidentemente no lo visitaba, una desnutrición severa y des-hidratacion no aparecen de un día para otro. Ahora los familiares quieren lucrar con el fallecido, seguramente no tenían tiempo para visitarlo, pero ahora para litigar por guita les sobra. "Buen negocio"


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