"Mujer bonita es la que lucha'', se murmura. ¿Qué diremos de tu rabia inquebrantable?".
Justicia. Trabajo. Salud. Un clamor que no se agota desde fines de siglo XIX, en plena Revolución Industrial, cuando el Movimiento Internacional de Mujeres Socialistas promovía la igualdad de derechos sociales, civiles y laborales entre ambos géneros. También presente en el trasfondo de la fecha -instituida en 1975 por la Organización de las Naciones Unidas- a causa de dos hechos que pondrían sobre el escenario la ambivalencia de la mujer como víctima y protagonista.
El 8 de marzo de 1917 las mujeres rusas protestaron por la falta de alimentos, un reclamo que desembocaría en la revolución bolchevique de octubre de aquel año.
El mismo día, pero de 1908, 146 obreras que habían tomado la fábrica textil Cotton exigiendo salarios justos y condiciones de trabajo dignas resultaron devoradas por las llamas de un incendio intencional.
De estos aciagos acontecimientos se sustancia el Día Internacional de la Mujer.
Tres mujeres
Más cerca en el tiempo la lucha a brazo partido y en soledad por justicia, trabajo y salud les tocó a Lorena Doric, Mirtha Sisnero y Cecilia Viglione.
En 2014 Lorena fundó Sol de Mamá, una organización no gubernamental que brinda un acompañamiento integral a la madre sola y de la que se benefician 850 mujeres de la provincia.
En 2010 Mirtha inició un recurso de amparo porque las empresas de transporte urbano de pasajeros no le permitían hacer una prueba como chofer, pese a que tenía el carné habilitante. Su demanda derivó en un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que entendió que la discriminaron por ser mujer. Luego la Justicia salteña determinó en mayo de 2015 que todas las empresas de colectivos del área metropolitana debían tener en su plantel un 30% de choferes mujeres.
Hace una semana Cecilia Viglione perdió a su hijo Robertino Zilli. El joven, de 20 años, había perdido casi todas sus funciones -salvo el sentido del oído-, producto de la adrenoleucodistrofia (ALD), una enfermedad hereditaria que afecta aproximadamente a 1 de cada 20.000 personas. Ella tuvo que "pasar por loca" ante los médicos y las obras sociales por agotar recursos para que Robertino superara ese pronóstico de 2 años de vida que un cuerpo de profesionales le había dictaminado y se convirtió, con ello, en la cara visible de las madres de hijos con enfermedades raras.
Aunque fueron por justicia, trabajo y salud y no por fama se volvieron célebres. Y mientras la sociedad las "perfuma" por sus loables acciones, más allá del fondo visible les estrecha una mano empapada en brea. De ahí que hoy más que nunca desde la copla "Tú", de Salta la Banca, un verso nos interpele: "¿Qué diremos de tu rabia inquebrantable?".
La mamá sola
El escenario para una ONG destinada a la mujer que cría a sus hijos sola es, cuando menos, desafiante por la vulnerabilidad del sector. Del informe "Los argentinos y la familia", que presentó el año pasado el Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica Argentina, se desprende que del 26% de los hogares monoparentales existentes en el país, (es decir, donde un solo adulto está a cargo de los hijos), el 72% está encabezado por una mujer. Además -según advierte el Observatorio de la Maternidad, en un estudio difundido en 2014-, en los hogares donde ambos miembros de la pareja trabajan, el 60% del tiempo dedicado al cuidado de los hijos lo proveen las madres, el 20% lo brindan los parientes y los padres solo se responsabilizan del 20% restante. Por último, de acuerdo con la Tasa de Fecundidad, con 2,8 hijos por mujer, Salta supera la media nacional de 2,25. Lorena Doric (31), madre de Victoria (6), conocía esta realidad por su propia historia y justamente por ello en octubre de 2014 fundó Sol de Mamá. "Cuando enfrentaba una situación difícil me preguntaba si solo me pasaba a mí, si la vida se había ensañado conmigo. Como muchas madres que sacan adelante a los hijos solas también sentí el fracaso y quise bajar los brazos. Fue entonces, cuando pensé en luchar espacios por una causa tierna y justa que me iba a permitir sanar situaciones personales", relata.
Hoy su ONG brinda asesoramiento legal, contención psicológica y asistencia para microemprendimientos a mujeres que crían a sus hijos solas.
Lorena advierte: "Las madres solas todavía son estigmatizadas en algunos sectores sociales; por lo tanto, a la hora de rever cuestiones que hacen a la inclusión de la mujer sola en diferentes ámbitos prevalecen otros actores sociales olvidándose de que hay una mujer con necesidades emergentes e inmediatas que impactan principalmente en la niñez". Por ello defiende un abordaje integral para mejorar la situación de esa familia monoparental con salud, trabajo y educación. También aboga por revisar los tiempos judiciales que conllevan las demandas por cuotas alimentarias, visitas o tenencias y protección y garantías para los casos en que está involucrada la violencia psicológica, física o económica por parte del padre de los hijos. "La madre sola, al romper con premisas socioculturales y normas morales de no tener al lado un hombre que le asigne su lugar en la sociedad, deja de ser sujeto de respeto y honorabilidad y se hace acreedora a un sinfín de adjetivos descalificadores. El incumplimiento de los preceptos sociales por parte de estas mujeres es castigado desprestigiándolas y violentándolas", sintetiza Lorena, que restaura la fe de las mamás solas en un sistema social sin prejuicios, sin violencia y que ofrece oportunidades.

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