Más de 13 mil personas asistieron ayer a la procesión en honor de la Virgen del Perpetuo Socorro.
Esta advocación mariana viajó con los misioneros desde 1886 cuando el Papa Pío IX confió el ícono de Nuestra Señora a los redentoristas con la misión de "darla a conocer". Desde entonces estos religiosos llevaron a tierras lejanas la cercanía del Evangelio y la misericordia de Dios.
La Congregación italiana del Santísimo Redentor arribó a Salta en 1892. Cumpliendo con su misión de evangelizar llegaron a muchas comunidades que estaban aisladas y dispersas. De allí se desprendió una relación con la redención que el pueblo salteño captó e hizo propia. Y nadie quiso faltar al jubileo de los 150 años de este envío devocional.
En 1933 trece gauchos participaron del desfile en la capital y hoy continúan con esta herencia más de 1.500. El amor, la veneración y el fervor religiosos vienen en andas cada fiesta desde Seclantás, Cachi, Rosario de la Frontera, La Poma, Metán, General Güemes y Campo Quijano, entre otros parajes.
En cada celebración se vive una fiesta con muchos momentos espontáneos. Nunca falta alguna coplera que sube al escenario con su canto y su caja de acordes ancestrales, o alguna oración que sube hasta el cielo por algún fundador de fortín ya fallecido.
Ayer por el frente de la Legislatura desfilaron delegaciones de instituciones como el Instituto Parroquial San Alfonso, que llevó la imagen de San Alfonso María de Ligorio, fundador de la Congregación del Santísimo Redentor; el Hospital Público Materno Infantil y el Instituto Superior Ramón Carrillo, entre otras.
También el paso de contingentes de peregrinos fue muy celebrado. Unos 800 peregrinos llegaron desde distintas provincias y del Uruguay.
Ellos representaron al pueblo de Dios que sigue caminando porque lo guía la luz de Jesucristo.
Valentina Flora Guaymás (67), su esposo Casimiro Román y la hermana de este, María Salomé Casimiro (68), son de Cachi e integran una cofradía de la Virgen del Perpetuo Socorro.
"Llevo mi devoción bien dentro del pecho por mi papá. Él siempre me decía que integrara la cofradía y yo lo postergaba. Cuando él falleció en 1998, estando yo al lado del cajón en la casa comencé a sentir un fuerte olor a rosas. No teníamos jardín ni plantas en el fondo, no había explicación para ese aroma, a no ser la Virgen, que reclamaba mi presencia", sostuvo. "La madre a mí me hizo muchos milagros. Mi marido enfermó de cáncer y yo le decía: "Tenés que tener fe en la Virgen que nos socorre'', hasta que una vez lo vi, desesperado y arrodillado a los pies de nuestra señora que lleva en brazos a su hijo Jesucristo. Nos hizo la gracia de curarlo y él también ahora es cofrade", relató a El Tribuno.
Fabiana Rasadore (42), entre los devotos de Rosario de Santa Fe, dijo sentir "una emoción muy grande porque hay una enorme devoción en Salta". Detrás de ella Luis Hiadad (64), de Mendoza, celebró que "los redentoristas nos estemos uniendo como familia".
12.000 personas asistieron a la procesión. Entre ellos había 800 peregrinos llegados desde distintas provincias y del Uruguay.
Desde el micrófono el padre Enrique Domínguez, quien fuera párroco de Cachi durante once años y hace un año y medio fue trasladado a Goya (Corrientes), también destacó esa comunión de la que la jornada daba una elocuente muestra. "Los misioneros redentoristas iban a los pueblos de los valles del Norte y llevaban este icono. Es un mensaje sin palabras, pero que contiene muchos significados en teología de la fe. Invitaban a la gente a bajar a la ciudad para esta fiesta y bajaban a caballo, por ello se le dice la Virgen Gaucha", comentó.
A seis días del Bicentenario de la Independencia de la Nación, el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, refirió: "En la conciencia de nosotros la Patria nació en una casita, la casita de Tucumán, y cuánta fuerza adquiere la imagen de la casa, que adquiere calor de hogar cuando está la mamá. A través de ella Dios nos da el espacio para celebrar con la madre. Por medio de María y con la entrada de Cristo hecho hombre la casa del hombre fue casa de Dios y la casa de Dios es nuestra casa". Luego de las palabras del arzobispo parejas de baile que representaban a diez barrios de la ciudad danzaron una zamba compuesta por la tucumana Patricia Guerra. "Madre, me acerco a tu imagen de flor,/ aunque me cerquen las sombras;/ aunque el dolor me aprisione la piel,/ dolor a causa de ser,/ de ser apenas un soplo de Dios,/ que a su modo da el amor...", y la oración hecha canción fue recibida por muchos devotos que sostenían y abrazaban cuadros de Nuestra Señora. Durante los cánticos sus manos se entrelazaron íntimamente con rosarios y denarios para la plegaria.
Terminado el desfile, los pañuelos, los sombreros y los banderines fueron llevados en alto para saludar a quien, bajo la visión y el entendimiento católico, acuna a todos por igual desde su corazón de madre.
Pasadas las 19, el icono revestido de claveles rosas y blancos volvía a su trono parroquial, tras haber dinamizado un año más la vida de los creyentes.

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Imágenes en vivo
El Tribuno transmitió en vivo la procesión del Perpetuo Socorro y los mensajes desde varios puntos del país y del mundo no se hicieron esperar. Saludaron a los salteños Noemí Ríos desde Italia; Wilson Pastrana y Antonio Tolaba desde Santa Cruz; y
Verónica Pisos Castro desde España.
También abundaron los agradecimientos y pedidos a la Virgen como el de Carina Guitián, quien dijo: "Virgencita, te he pedido que me des fuerza y me recupere de lo que estaba pasando y ahora estoy muy bien" y Hugo Enríquez que solicitó a María "fuerzas para seguir adelante en esta vida, salud y bendiciones a mi hijo y a su madre". Hubo varios como Eugenia Danisa que vivieron una intensa emoción a través del Facebook: "Por razones de trabajo no pude ir a la procesión de mi Virgencita y esto me emociona hasta las lágrimas".

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