El trabajo con las energías y las herencias familiares, el cuidado del espacio en el que se habita para poder crecer y vivir en armonía suelen vincularse rápidamente con las culturas orientales. Sin embargo, en Latinoamérica, estos mismos conceptos ya eran trabajados desde hace cientos de años por los pueblos originarios. Hoy, instructores ligados a las prácticas andinas llevan adelante su difusión y buscan enseñar los métodos de conexión con los pasado andino, con los antepasados y sus enseñanzas. Este es el caso de la instructora Marcela Guerra, quien durante el fin de semana realizará un taller de munay en La Hoyada, Castellanos.
Munay es un concepto quechua que significa el "poder del amor", refiriéndose al amor incondicional que tiene el creador por la creación.
El munay puede borrar heridas del pasado tanto kármicas como genéticas. Y actualiza incluso el ADN, permitiéndole a una persona crear un nuevo cuerpo que sana, envejece, y muere de una manera distinta, más favorable.
"Es la iniciación en el camino espiritual andino. Desde pequeños recibimos distintas iniciaciones o ritos. Aún cuando somos grandes", describe Marcela en un diálogo con El Tribuno.
Junto a Mercedes García Lousteau, directora del espacio Suttis Huasi, en Buenos Aires, Marcela Guerra llevará adelante este sábado, de 9 a 15, una serie se ceremonias que forman parte del munay.
"El munay es un grupo de ritos que nos conecta con el uku pacha y el hanan pacha", agregó Mercedes García Lousteau.
En la mitología inca, a uku pacha se lo definía como el mundo de abajo, que era el mundo de los muertos, de los no natos y de todo aquello que se encontraba bajo la superficie terrestre o acuática. Se consideraba a las fuentes (en quechua, pukyu), cuevas y toda abertura de la corteza terrestre como vía de comunicación entre el uku pacha y el kay pacha.
El mundo aparecía compuesto por cuatro planos, hakaq pacha (mundo del más allá), hanan pacha (el mundo de arriba), kay pacha (el mundo de aquí) y uku pacha. En la práctica solía haber en el Tahuantinsuyu una división dualista complementaria bastante semejante en algunos aspectos a la china del yin-yang
Durante el conjunto de ceremonias que se realizan durante el munay, lo que se busca es equilibrar las energías, lograr una conexión con el mundo interno , con el linajes. También se aprende a diferenciar las energías y a trasformarlas para el beneficio personal.
"Durante el inicio de la ceremonia se habla de nuestra conexión con el linaje, la conexión con nuestros antepasados andinos y con la sabiduría ancestral que viene en nuestro ADN", destacó la instructora Guerra.
Entre los elementos que se destacan durante las ceremonias de munay, está el armado del altar y las búsqueda y colocación de los elementos considerados sagrados como la hoja de coca.
"También se usa esta conexión con las plantas sagradas como el maíz y el tabaco. Y además se trabaja en la construcción de elementos que hacen la sanación como los instrumentos musicales", destacó Mercedes García Lousteau.
Como directora del espacio Suttis Huasi, Mercedes destacó que la práctica que se enseñará en La Hollada, Castellanos, no es la que se conoce como munay ki.
Algunos de los ritos que se conocen dentro de la practica de munay son:
- Hampe o rito del sanador
- Chumpi o bandas de poder
- Ayni o rito de la armonización
- Kawak o rito del vidente
- Pampa mesayok o guardián del día
- Alto mesayok o guardián de la sabiduría
- Kurak akuyek o guardián de la Tierra
- Mosok o rito del porvenir
- Taitanchis rantis o rito del creador/a
- El rito del útero.
"El munay nos conecta con nuestros guías ancestrales que nos cuentan lo que saben de nosotros y a qué vinimos. Hablamos con maestros que nos transmiten su sabiduría, nos abrazamos con seres que ya hicieron este viaje", explica Marcela Guerra.


¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia