La casa de todos, que es el Museo Pajcha, se ha propuesto este año llegar a los lugares más alejados de la provincia de la mano de los grupos humanos vallistos y andinos, a observar y a aprender. El propósito es uno: que el recuerdo no se vaya, que pase a la generación que continúa y sea genuinamente decodificado por los propios actores culturales. “Nos ocupan los abuelos que se han ido y los que viven (hoy casi un siglo), portadores de prácticas culturales milenarias, hijos de una larga genealogía: los descendientes de las Altas Culturas con su forma de ver el mundo ligada a una religión agrocentrada, con fuertes principios básicos de reciprocidad y complementariedad”, explicó Liliana Madrid, directora de Pajcha. Experiencias culturales conmovedoras y profundas llegarán así del museo a las escuelas, para que los rostros curtidos por el viento, las pieles que portan memoria ancestral, las manos agrietadas y la sabiduría que brota de la cultura andina, lleguen a nutrir el conocimiento formal de este siglo.

“Aplican tecnologías empíricas, son capaces de manejar con precisión los suelos, la hidráulica, la construcción de caminos siguiendo senderos de los antiguos caravaneros”, dijo Liliana.

Quienes estén interesados en compartir esta nueva propuesta del museo Pajcha, cuyo lema es “conozco para amar y salvaguardar”, podrán comunicarse con su equipo al 0387-4229417 o dirigirse a calle 20 de Febrero 831.

 

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