El muralismo se trata de una obra pactada y definida. Y sobre todo reparadora, porque antes de plasmar las pinturas sobre las paredes se las prepara y restaura. Es el caso, por ejemplo, de las caras internas de la rotonda de Limache. Pablo Estrada (26), técnico en Diseño Gráfico egresado del Tomás Cabrera, es quien diseñó los dibujos para ese tramo. En una pared graficó al Tren a las Nubes en su famosa toma sobre el viaducto La Polvorilla. En la otra registró el cabildo, la catedral y el convento San Bernardo, íconos de las postales salteñas. A pesar del cuidado trabajo, la lluvia arruinó sectores del mural que está siendo repintado. "Había pegatinas viejas y adheridas. Hay partes a las que veíamos limpias, pero ahora que lo terminamos vimos que donde había grafitis, pintura a la cal o engrudo el esmalte sintético no quedó bien", detalló. También tuvo a su cargo el mural que tal vez más vaya a interpelar a la sociedad salteña: el de las islas Malvinas. "Antes de hacerlo investigamos y hablamos con los veteranos salteños. Coincidimos con ellos en que no iba a denotar violencia ni a reflejar el sangriento combate", explicó Pablo. La obra presenta símbolos dolorosos para los exsoldados, que hoy la memoria recupera y resignifica como el ara General Belgrano, al que hundió el submarino enemigo Conqueror. Con esta maniobra el Reino Unido se cobró la vida de 323 argentinos y se permitió la superioridad naval en la zona. También se les hizo un homenaje a las madres de los combatientes, que están tejiendo la bandera argentina a la que hacen flamear las nuevas generaciones, custodios de que el conflicto por la soberanía se resuelva a través de la vía diplomática. Así es probable que mañana la rotonda de Limache deje definitivamente atrás sus paredes grises y abstractas y se conecte con estas obras al pulso de la ciudad.



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