El cuerpo sin vida de un hombre aún no identificado por la Policía de San Ramón de la Nueva Orán tuvo que ser rescatado desde el fondo de una pozo de agua a cielo abierto, 24 horas después que ingresara al predio para retirar un bidón de agua para consumo, ya que en el barrio donde habita no existe aún ese servicio.
El lamentable accidente pudo ser develado finalmente 24 horas después que el hombre desapareció, dejando en el lugar el recipiente que pretendía llevar y una gorra al costado del pozo.
Fuentes informativas de Orán aseguraron ayer en la tarde que personal policial llegó hasta el lugar en horas de la mañana, cuando el encargado de una cortada de ladrillos allí existente denunció la ausencia de una persona que había ingresado al predio la noche anterior para recoger un recipiente con agua.
Fuentes del lugar en contacto con El Tribuno denunciaron falta del líquido elemento en varios puntos de la ciudad, sobre todo en los barrios periféricos y donde habitan grupos pertenecientes a etnias de pueblos originarios.
Tras la inspección de la policía y el relato del dueño o explotador de la cava ladrillera se llegó a la conclusión que el malogrado vecino nunca había salido del predio y que probablemente su cuerpo se hallaba en el fondo del pozo de agua.
El Tribuno pudo constatar que se trata de un lugar donde se retiró material arcilloso para la producción de ladrillos y cuya profundidad es llamativa.
Cuando se realizaba la extracción de la arcilla se tocó una napa de agua y la cava se llenó de agua cristalina.
Eso motivó que muchos vecinos de los aledaños fueran a ese lugar para retirar tachos con agua para lavar u otras necesidades de saneamiento.
Según se pudo conocer, la víctima fue el día miércoles a la tarde y pidió permiso para sacar agua.
El encargado le dio permiso y el hombre de unos 48 años ingresó al lugar con los recipientes.
Cuando cayó la noche y al ver que el hombre no se había retirado aún, el encargado del predio salió en su búsqueda y solo halló los recipientes y una gorra al lado del pozo.
Con las primeras luces fue de nuevo al lugar e inspeccionó el escenario dándose con indicios de un posible accidente, aunque infructuosamente pudo dar con el desaparecido.
Inmediatamente después se comunicó con la policía que hizo lo propio dando paso a los efectivos de Bomberos, muy preparados para este tipo de rescate en una zona de ríos y lagunas donde estos accidentes son bastante comunes.
Desde las 15 de ayer el personal de Bomberos realizó algunas inmersiones someras y determinó que en el fondo fangoso del pozo yacía el cuerpo del infortunado y que el mismo no salió a la superficie por lo fría que se hallaba el agua en el fondo del pozo, de una profundidad llamativa.
Una hora después, utilizando ganchos de acero, lograron rescatar el cuerpo de la víctima de un supuesto accidente, aunque la duda razonables no se haya despejado del todo.
El cuerpo del hombre salió sin huellas visibles, con rigor mortis y en una posición como dormido, con los brazos cruzados sobre su vientre.
Hasta las últimas horas de ayer no se pudo conocer el resultado de la autopsia ni la identidad del fallecido.

La pobreza tiene su parte

El lugar donde se produjo el lamentable suceso es sobre calle Corrientes al final, en la propia San Ramón de la Nueva Orán, la segunda ciudad de la provincia por habitante y desarrollo.
Las obras no fueron suficientes, aseguraron vecinos de la cava.
Se cree que se trata de un hombre que habitaba en las cercanías de la cortada de ladrillos.

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