Con referentes gastronómicos de Quilino, Neuquén, Buenos Aires y Holanda, entre otros puntos del mapa, se realizará este sábado, desde las 18, el Festival Mundial del Choripán.
En su tercera edición, se desarrollará en la avenida Deodoro Roca del Parque Sarmiento, con la presencia de distintos carros del tradicional alimento que los cordobeses se autoadjudican como propio y que, por eso mismo, no tendrá de ausentes a humoristas y shows varios.
Este año, con vocación federal, la Municipalidad mediterránea extendió la convocatoria a chefs y humoristas de otras ciudades cordobesas y de todas las provincias argentinas. Así, las provincias argentinas podrán hacer el choripán utilizando un producto regional propio para identificar su propia gastronomía y, de esta manera, "potenciar el turismo local y, entre todos, potenciar el turismo nacional y la cultura gastronómica argentina con sus variantes regionales".

Qué es el "chori"

Para algunos, se trata del "verdadero bocado argentino". Pero la verdad es que se trata del más popular sandwich y seguro que es un invento nacional. Como lo explica su nombre, el bocado se hace con un pan (baguette o pan estilo francés) con un chorizo asado en el medio.
El origen de esta comida debe remontarse a mediados del siglo diecinueve y seguramente está ligado a las costumbres de los gauchos que preparaban el chorizo con el pan durante las celebraciones, tal como lo hacemos hoy sus descendientes.
Con el tiempo, el choripán pasó de las zonas rurales a las grandes ciudades. En la grandes urbes se afincó e identifica a todos. Solo basta oler su perfume en el aire para saber que en su origen hay una convocatoria, no importa si política, deportiva, artística o hasta religiosa: el choripán es ubicuo.
Lo que no muchos sabemos es que desde la Argentina el chori pasó a otros países de Sudamérica, donde, por supuesto, no tiene el mismo sabor pero sí el mismo espíritu.
En estos días, en nuestro país se come choripán en muchas partes, sobre todo junto a la parrilla, donde el asador experto "filtra" algunos para solaz de los ansiosos.
Pero la mejor experiencia que una persona puede tener con el choripán es el comerlo directamente en la calle, en los carritos callejeros. Así como en las calles de New York uno se come un pretzel o un hot dog, en París un bocado árabe o en México un taco al paso, en Argentina se ofrece el choripán en carritos y en puestos ambulantes, para los hambrientos viandantes que ven en él a la ambrosía de la carne nacional.

Tradiciones urbanas argentinas

Una tradición que no pasa de moda es comerse un "chori" -como se le llama familiarmente, como si se tratara de un viejo conocido-, antes de ir a la cancha a ver un partido de fútbol o a la salida de él. Tanto en las grandes ciudades argentinas, como en el último pueblo del mapa, el aroma del choripán saldrá a relucir antes o después. Según aseguran, un promedio de 600 millones de choripanes por año se consume solo en el país. Pero la costumbre ya se encuentra en Brasil, Chile, Puerto Rico y hasta en Estados Unidos donde también se come este sandwich, pero con otro nombre y con algunos cambios en la forma de cocinarlo.
En el país se lo come con salsa chimichurri, aunque hoy se le ponen otras más. En Brasil, donde lo llaman "salchipao", se lo come también durante los asados y se acompaña con una cerveza bien fría. Uruguay lo prepara de la misma forma que Argentina, sin que falte el chumichurri. Otro país del sur que importó el invento argentino del choripán es Chile. Allí la gente se come choripanes como aperitivo durante la preparación de un asado. Como condimento usan pebre, una salsa tradicional chilena. También suelen ponerle mayonesa al chorizo.

Para un chimichurri, siga el consejo

Hasta mediados del siglo XIX el chimichurri se hacía con salmuera, luego esta fue sustituida por el vinagre. La preparación del chimichurri o "chimi" es la siguiente: como ingredientes base se utilizan aceite y vinagre. Luego a gusto se agregan todos los condimentos que el cocinero crea necesario, aunque las recetas típicas llevan: tomillo, orégano, ají molido, morrón, ajo, cebolla, laurel, pimienta negra, mostaza en polvo, perejil y cebolla de verdeo, entre otros. Todos los ingredientes sólidos deben pasar por el mortero para desmenuzarlos al máximo, luego de este proceso son vertidos en la emulsión de aceite y vinagre. Esta se agita enérgicamente a fin de configurar la salsa. Después el preparado se guarda para macerar en una botella o frasco transparente en un lugar fresco. Hay quienes, por lo menos, lo dejan en su frasco unos 15 días.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora