Pareciera que la Municipalidad rosarina perdió la batalla contra los animales sueltos.
Tras varios intentos realizados por la actual administración comunal para corregir la situación, los animales sueltos volvieron a tomar las calles creando graves problemas y dejando una pésima imagen.
La Municipalidad intentó, en los últimos ocho años, terminar con el flagelo de caballos y vacunos que circulan libremente por cualquier parte de la ciudad, pero todas las medidas implementadas fueron infructuosas y contrariamente, en lugar de menguar, sucedió todo lo contrario y aumentaron su presencia en diferentes puntos. No están libradas calles, avenidas y, lo más peligroso, las rutas.
La realidad indica que hoy los animales recorren las calles, desparraman basura, además de causar caos en el ya desordenado tránsito de la ciudad.

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Sección Editorial

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