Faltan pocos días para el inicio de clases. El colegio secundario San Ignacio de Loyola, en Santa Victoria Este, es una institución clave para el municipio, porque de lunes a viernes albergará a unos 90 chicos de comunidades originarias y puestos criollos alejados del casco urbano, monte adentro en el Chaco salteño del departamento Rivadavia. Pero a pesar de que fuera recientemente "remodelado", los 352 alumnos se encontrarán con una escuela a medio hacer, sin baños, vidrios rotos, chapas y fierros retorcidos.
Vecinos y miembros de la comunidad escolar están preocupados porque el albergue, que fue reformado parcialmente, se encuentra inutilizable. No hay inodoros en los baños; los vidrios siguen rotos; las cuchetas están viejas y peligrosamente oxidadas y las paredes dentro de los cuartos están llenas de grafitis, como tenía antes de la refacción. En el albergue no anda la caldera ni la heladera del comedor. Los escombros están por todos lados.
Como anunció el Gobierno, en agosto pasado, la obra se ejecutó a través de la Secretaría de Obras Públicas de la Provincia por un monto de $3.477.034,76. Sin embargo y según los vecinos, los obreros dejaron de trabajar en octubre, antes de la primera vuelta electoral. "La promesa era que volvían el 20 de enero, pero no aparecieron", dijeron padres consultados.
En el secundario se ven algunas mejoras, pero los baños están impresentables y tampoco hay inodoros. El patio está lleno de escombros; no se cambiaron los vidrios rotos y hay aulas con agujeros en el cielo raso. La obra millonaria dejó también abierto el cerco perimetral del establecimiento. La escuela usó 80 mil pesos que recibió recientemente de fondos nacionales para reconstruir el alambrado perimetral que dejó al colegio en situación de vulnerabilidad. Prueba de ello es que desde octubre entraron dos veces a robar. En noviembre se llevaron cinco netbooks de los alumnos y este mes violentaron la puerta de la biblioteca.
"El estado en el que quedó el secundario es muy preocupante porque no se cumplió lo prometido. Queremos que se termine la obra como corresponde", le dijo a El Tribuno el vecino Javier Romero. Jorge Luis Sánchez, otro vecino de Victoria, contó: "Lo que sabemos es que la provincia debe dos certificaciones a la empresa. Dicen que van a venir la primer semana de marzo".

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Sección Editorial

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juan perez
juan perez · Hace 9 meses

Y ES LO MISMO QUE HACIAS VOS ROMERO!, NUNCA TE ACORDABAS DE LA GENTE DEL INTERIOR ASI QUE NO SE QUE TANTO TE SORPRENDES!!!, ESTE QUIEN ESTE GOBERNANDO NUNCA SE ACUERDAN DE NADIE QUE NO ESTE EN CAPITAL!!!