El diagnóstico de la economía de nuestro país que hacen los equipos de Mauricio Macri y Cambiemos es similar al que producen los economistas de Daniel Scioli.
Las propuestas son diferentes.
El escenario actual nos muestra una economía sin crecimiento, con alta inflación, mayores gastos del Gobierno respecto a los ingresos y un cepo cambiario que condiciona las inversiones y el comercio exterior. Las economías regionales son las más perjudicadas. Gane quien gane, debe saber que los economistas coinciden en que los márgenes de tiempo para abordar las cuestiones más urgentes se acortan.
El candidato del Frente para la Victoria anuncia un ajuste gradual. El líder de Cambiemos plantea hacerlo con políticas de shock.
Algunas proyecciones estiman que el crecimiento de la actividad económica respecto al Producto Bruto Interno (PBI) durante el próximo año no será significativo comparado con este periodo, porque los ajustes ineludibles en cuestiones de macroeconomía, como las limitaciones externas (retenciones, cepo cambiario, baja del precio de las commodities), la inflación y la alta presión tributaria, necesariamente van a producir un impacto.
Macri y Scioli dan señales de trabajar por un regreso al mercado externo. Si durante el primer semestre del próximo año se llegara a un acuerdo con los holdouts (el sciolismo, a través de Urtubey, envió mensajes explícitos), combinado con el disciplinamiento en materia fiscal, entre los inversores se generaría un clima favorable de confianza en Argentina. Si hay energía política para implementarlos, podríamos mirar con optimismo el crecimiento del PBI a partir de la segunda mitad del 2016 y siguientes años. Otros analistas son más pesimistas respecto al crecimiento de nuestra economía el próximo año ya que consideran que la herencia de este Gobierno es muy profunda y si no se mejora rápidamente el atraso cambiario y la inflación, será muy difícil pensar en crecer. También los analistas coinciden en que habrá una devaluación, quienquiera que gane; si es Macri, estiman que el salto cambiario será mayor al que de un eventual gobierno de Scioli. La inflación será otro de los grandes temas a resolver; se estima que durante el próximo año será mayor o igual a la de este, ya que se liberarán las tarifas especialmente de los servicios públicos y se terminará con el atraso cambiario, razón válida para considerar que los precios darán un salto y posteriormente tenderán a estabilizarse.
Los equipos económicos de ambos candidatos coinciden en la necesidad imperiosa de conseguir divisas para fortalecer las reservas del Banco Central, terminar con el cepo y lograr mayores inversiones. Hay opiniones dentro del sciolismo que proponen liberar el flujo de utilidades a las empresas que quieran girarlas al exterior y pagar con bonos el stock acumulado hasta la fecha; en el macrismo, en cambio, prevalece la idea de que, implementando algunas medidas previas, se debe terminar con el cepo cambiario desde el primer día y por supuesto los conflictos que ocasiono su implementación se terminarían.
Ante estas propuestas, y la incertidumbre sobre lo que vendrá, lo cierto es que hoy tanto pequeños inversores y empresarios están tratando de deshacerse de pesos ya sea comprando bienes tangibles o dólares billetes o títulos; en tanto, el gobierno saliente está ofreciendo una amplia variedad de bonos cuya cotización está atada al dólar y también la tan mentada venta de "dólar a futuro" cuyos montos llegan a cantidades significativas con vencimientos muy cortos que tendrá que pagar la próxima gestión.
Con estas ofertas de dólares en sus distintas variedades tratan de evitar que el precio de la divisa no se escape por lo menos antes del ballotage, a pesar de que se espera que la cotización del dólar oficial y el blue o paralelo tiendan a igualarse.
Con respecto a los impuestos, ambos candidatos prometieron bajar las retenciones a las exportaciones, con excepción de la soja que lo harán en forma gradual, y elevar el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias a los trabajadores que ganen entre 25.000 a 30.000 pesos.
Cambiemos, de Macri, prometió eliminar los permisos de exportación (ROEs) en cambio Scioli prometió revisarlos.
Respecto a la eliminación de subsidios a la energía, piensan que se mantendrán para unas 2 millones de familias de escasos recursos y se corregirán aquellos que están mal asignados y que desde hace más de una década benefician a personas con capacidad de pago, que utilizan la energía con fines suntuarios.
Los subsidios sociales se mantendrán, porque son imprescindibles, y los beneficiarios podrán trabajar.
No solo tendremos que analizar la situación interna y la herencia que dejará este Gobierno para el próximo presidente, sino también el frente externo.
La Argentina, como toda la región, se beneficiaron durante la última década con lo que llamamos el boom de las commodities impulsado por China y con el gran crecimiento de la economía de Brasil, acompañado por el significativo ingreso de capitales que acompañó a países de gran parte de Latinoamérica.
La disminución de los precios de los commodities, la desaceleración de la economía de China y la crisis brasileña serán temas que desvelarán no solo al nuevo gobierno sino también a los empresarios, especialmente los exportadores. El riesgo y la desaceleración de la economía se trasladó a los países emergentes; la soja argentina, el cobre chileno y el petróleo venezolano, por dar algunos ejemplos están sintiendo el impacto.
Pero la luz amarilla que más preocupará a la nueva gestión es la situación de Brasil, nuestro principal socio comercial, que en medio de una severa crisis política signada por casos de corrupción, está atravesando la peor recesión de los últimos 25 años acompañada de una devaluación del 36% anual. El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea será una decisión inmediata, ya que se aspira cerrar estas negociaciones a fines de 2016.
No serán serenos los primeros meses del nuevo gobierno, pero existen formidables posibilidades de iniciar un ciclo de crecimiento y desarrollo, ya que contamos con insumos intelectuales y materiales, ventajas comparativas y competitivas y, además, el mundo sigue ofreciendo resquicios para los negocios de interés nacional.

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