El viernes por la noche un padre de 28 años, con domicilio en la zona sur de la ciudad, tuvo que contener su profundo enojo luego de enterarse de que su hija de solo 4 años podría ser víctima de abuso sexual infantil.
Las sospechas de que su nena podría haber sido abusada sexualmente se inició cuando, junto a su esposa, notaron que la niña tenía irritada su zona vaginal.
Sin presuponer nada en ese momento y como cualquier otro padre haría, intentó charlar con la menor acerca de esa molestia.
La respuesta de la pequeña supuesta víctima alertó y sobresaltó a los padres. Algo extraño había en esas frases y no dejaron pasar por alto la situación.
La menor les contó que su maestra la toca con la mano la parte de la vagina cada vez que la alza, cuestión que ocurre en los horarios de educación física y música.
Al ser examinada por una médica, la profesional les recomendó hacer la denuncia ya que, por las marcas que tiene la pequeña de cuatro años, se trataría de un abuso sexual.

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Sección Editorial

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