Varios refugiados han denunciado las malas condiciones del centro de detención de Quíos, donde está encerrada: "No hay mantas, tenemos frío, no hay leche para los bebés".
Desde la entrada en vigor del acuerdo UE - Turquía, todos los refugiados y migrantes que llegan a las islas griegas son encerrados en centros de detención a la espera de su expulsión.
Zahra está encerrada y no entiende por qué. Es siria, tiene seis años, ha huido de la guerra y está retenida junto a centenares de refugiados en el centro de detención de la isla griega de Quíos. Tuvo la mala suerte de llegar a Grecia después del pasado 20 de marzo, tras la entrada en vigor del acuerdo europeo que pretende devolverlos a todos a Turquía. Después de arriesgar su vida atravesando el Egeo se apoya en la alambrada que le separa de la libertad... e intenta cortarla con su cuchillo de plástico.
En los centros de detención denuncian condiciones en extremo precarias para los refugiados, como falta de mantas, colchones y alimentos. "Tenemos frío, los bebés no tienen leche", claman las madres sirias desde uno de esos centros.

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Sección Editorial

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