La muerte de una niña aborigen con un avanzado cuadro de tuberculosis y desnutrición puso de nuevo en estado de ebullición al sistema de salud de la Provincia. Trinidad Negreti murió el 4 de mayo pasado en el hospital Materno Infantil luego de haber permanecido más de un mes internada. La chiquita de 5 años vivió con sus padres, hermanitos y abuelos paternos en Embarcación y se sospecha que fue en el seno familiar donde se contagió con esta patología, conocida antiguamente como tisis o bacilo de Koch (en homenaje a Roberto Koch, el médico alemán que descubrió la milenaria enfermedad en 1882).
En enero de este año, el matrimonio integrado por Daniel Negreti y Avelina Gutiérrez, ambos de la etnia wichi, se afincó en General Ballivián, junto a sus hijos Daniela, de 7 años; Trinidad, de 4, y Magalí, de 1 año y 8 meses. Según la madre, Trinidad ya estaba enferma cuando se trasladaron a esa localidad, pero hasta ese momento no había recibido ningún tratamiento médico. En marzo la internaron en el hospital de General Mosconi, de donde la derivaron a Tartagal y luego al hospital Materno Infantil, en la capital salteña. En el nosocomio capitalino, los médicos descubrieron que presentaba un cuadro de tuberculosis pulmonar y extrapulmonar y desnutrición. Una experta sostuvo que todo indica que el bacilo atravesó los pulmones por vía sanguínea llegando a las vértebras de la columna dorsal y cervical. Junto a Trinidad también cayó enferma la pequeña Magalí con diagnóstico de desnutrición grave. Por ese motivo, la madre no pudo acompañar a Trinidad y fue el padre quien permaneció junto a ella hasta que murió.
Todo indica que la muerte de la niña pudo haberse evitado si los operadores del sistema de salud hubieran tomado los recaudos del caso frente a una enfermedad harto contagiosa. Se sabe que el 12 de febrero de 2014 Delicia Vázquez, la abuela de la niña, inició un tratamiento por tuberculosis en el hospital San Roque de Embarcación. Los estudios médicos determinaron que la mujer tenía cavernas en los pulmones, lo que hace suponer que estaba infectada desde hacía por lo menos un año. Cuatro meses después se diagnosticó la misma patología a Mario Negreti, esposo de Delicia. Era evidente que la mujer lo había contagiado y que lo propio pudo haber ocurrido con Trinidad. Con estos antecedentes, los hechos confirmaran que no se realizó el tratamiento de infección probable (quimioprofilaxis primaria) para prevenir la tuberculosis en las personas sanas en contacto con los dos enfermos. En este caso, los que estaban en riesgo eran Daniel Negreti, su esposa y los tres hijos del matrimonio, porque todos compartían el mismo techo en la misión aborigen Tierras Fiscales en Embarcación.
Mario Cisneros JEFE PROG. TUBERCULOSIS Iré a Ballivián y a Embarcación para recabar toda la información.
Avelina Gutiérrez aseguró que ninguno de los integrantes de su grupo familiar recibió tratamiento por tuberculosis. "Cuando llegamos Ballivián mi hijita (por Trinidad) ya estaba enfermita y cuando se puso mal la internaron en el hospital, y luego la llevaron a Salta", expresó a El Tribuno la mujer en la precaria vivienda que habita en misión Senillosa.
Los dichos de la joven madre confirman que el hospital de Embarcación no realizó la quimioprofilaxis primaria al grupo familiar para protegerlo del contagio. La hipótesis de que hubo negligencia se refuerza más aún por el hecho de que el área operativa de General Mosconi no recibió ninguna información del hospital San Roque, alertando que Trinidad Negreti había sido tratada por tuberculosis en ese nosocomio. "La chiquita vino sin ningún tratamiento de tuberculosis porque de haber sido así Embarcación tendría que haberlo informado", aseguró a este medio Noemí Maizarez, médica del centro de salud de Ballivián. La joven, graduaba en Cuba, sostuvo que tampoco hay antecedentes de que se haya realizado la quimioprofilaxis primaria al grupo familiar que el sistema de salud aconseja para estos casos. "Si la niña murió por tuberculosis ósea significa que estaba infectada desde hace mucho tiempo, porque de otra manera no hubiera llegado a ese estado ", señaló la profesional jujeña.
Lo que se sospecha es que la pequeña Magalí, que padece un cuadro de desnutrición grave, también podría estar infectada con tuberculosis. El tratamiento de la beba recién comenzó cuando el hospital de Tartagal tomó conocimiento de la muerte de su hermanita por esta patología.
En la misma situación podrían estar Daniela y los padres de los niños. Para Avelina la situación se agrava más aún porque está embarazada en el cuarto mes de gestación.

"Es un caso gravísimo"

Mario Cisneros, jefe del programa de Tuberculosis de la Provincia, confirmó el dictamen médico de que la niña wichi murió por tuberculosis ósea. No obstante, señaló que está recabando toda la información relacionada con el tratamiento que recibió Trinidad para determinar con certeza el diagnóstico. "Se trata de un caso gravísimo y por eso necesito conocer todos los estudios médicos, tomando en cuenta que la nena estaba con un grado de desnutrición importante", expresó a El Tribuno. Cisneros confirmó también que los abuelos de la niña fueron tratados por tuberculosis y que desconoce si el hospital San Roque de Embarcación realizó la quimioprofilaxis al grupo familiar.

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Médica Cristina Ferrer
Médica Cristina Ferrer

"Todo indica que tenía infección de larga data"

La médica Cristina Ferrer sostiene que hubo fallas en el sistema de salud. "Es evidente que la nena tenía una tuberculosis de larga data, si tenemos en cuenta que a la abuela le descubrieron la enfermedad en febrero de 2014", expresó Cristina Ferrer, médica y docente de la Universidad Nacional de Salta, que trabajó en un proyecto de extensión comunitaria en las comunidades aborígenes de General Ballivián. Ferrer señaló que "Delicia Vázquez ya tenía una tuberculosis avanzada, por lo menos de uno a dos años de data, y si esto es así Trinidad pudo haber adquirido la enfermedad entre 2012 y 2013".
Según la profesional, "las normativa sanitarias indican que frente a un caso de tuberculosis hay que realizar una búsqueda activa de los contactos familiares y laborales del infectado para evitar contagios, lo que en términos médicos se conoce como quimioprofilaxis". Dijo que el tratamiento se realiza con un medicamento llamado isonzida, con el que se evita el desarrollo del bacilo.
Ferrer explicó que el desarrollo de la enfermedad pudo haberse potenciado en Trinidad por tratarse de un chiquita con evidente signos de desnutrición y por el estado de hacinamiento en que vive la familia. "La tuberculosis es una enfermedad curable cuando se la trata a tiempo, pero en el caso de esta niña era imposible que pudiera sobrevivir porque el bacilo le destrozó los pulmones y los huesitos, lo que indica que hubo una falla en el sistema de salud", sentenció

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