Visitar niños enfermos y abuelos postrados, barrios carentes de recursos o realizar la limpieza de espacios públicos son algunas de las acciones que realiza un grupo de adolescentes de la ciudad de Orán.
Son un ejemplo de que la juventud no "está perdida", al contrario de lo que se suele pensar en la actualidad, ante los crecientes casos de niños y jóvenes que caen presos del consumo de drogas y alcohol.
Estas actividades son organizadas por jóvenes de la iglesia evangélica "Casa de Adoración Pasión por las Almas".
Comenzaron en octubre pasado, en el marco de One World, unas jornadas que se realizan desde 2010 con gran éxito debido a la gran participación de adolescentes.
Pero la forma en que estas actividades impactaron en la vida de los adolescentes que participaron de estas jornadas hizo que las tareas solidarias se extendieran más allá y se realicen a lo largo de todo el año.
"Nunca imaginé todo el cariño que recibo de cada niño y de cada anciano. Es algo que no se puede describir con palabras". Cristian, 18 años
El objetivo es fomentar entre los más jóvenes la solidaridad, el compromiso social y hábitos de vida saludables a través de la práctica de distintos deportes y transmitir estos valores, mediante el ejemplo, al resto de la comunidad en la cual están insertos.
Soledad Ortiz es la líder de un grupo de 10 chicos de entre 13 y 23 años. Y la forma en que buscan promover valores es mediante distintos proyectos sociales que llevan como bandera el respeto por el otro y la solidaridad.
Entre estos proyectos, los chicos pueden elegir de qué manera colaborar con la comunidad mediante diferentes acciones que pueden ser visitar abuelos, niños enfermos o bien colaborar con la limpieza de distintos espacios públicos, entre muchos otros.

Acompañar a los ancianos
Las acciones de esta iglesia evangélica están en consonancia con las palabras del papa Francisco, quien insta en su mensaje a valorar y cuidar a los niños y a los ancianos. A estos últimos, Francisco los definió como portadores de la sabiduría que dan los años y la experiencia.
El grupo de Soledad decidió que cada uno adoptaría a un abuelo. Es así que los chicos visitan a cada una de las personas que viven en el hogar de ancianos local. En cada encuentro los llenan de alegría.
Esta experiencia les permitió a muchos adolescentes conocer de cerca la realidad de los abuelos, la gran mayoría olvidados. Muchos quedaron impactados.
"Para mí fue una experiencia muy fuerte el ver la soledad en la que viven los ancianos. Por eso decidimos ir a visitarlos todos los meses, no solamente para llevarles algunas cosas que necesitan, sino también para acompañarlos y compartir con ellos charlas, lectura o simplemente la merienda. Para ellos es una alegría enorme", contó emocionado Matías, de 13 años.

Llegar a los más humildes
Otra de las actividades que comenzó bajo el proyecto One World es la visita a los barrios humildes de la ciudad de Orán y compartir actividades con los vecinos. Tarea que también los chicos decidieron realizar todo el año.
Cada domingo comparten la jornada con 50 niños de entre 1 a 13 años en el asentamiento 2 de Abril.
Durante la semana organizan campañas y llevan donaciones de alimentos, ropa o juguetes.
Los jóvenes les preparan el almuerzo a los pequeños, realizan actividades recreativas y abrieron una escuela para acercarles las enseñanzas de la Biblia a los más pequeños.
"Es un gran compromiso saber que estos chicos nos esperan cada domingo con un beso y un abrazo. Son muy agradecidos, no solo de lo que le llevamos, sino por el tiempo que les dedicamos. Es una experiencia increíble, nos renueva el alma", dijo Soledad Ortiz, que tiene 23 años.
Agregó que estas acciones les cambiaron la vida a muchos jóvenes que participan de la movida, como ellos mismos lo afirman: "En cada encuentro descubro todo lo que pueden hacer los chicos; es increíble", relató Sara, de 18 años.
En tanto, Julieta, de 13 años, dijo: "Con solo ver sonreír a los niños, alcanza para seguir trabajando".
Por su parte, Cristian, de 18, acotó: "Nunca imaginé que era capaz de hacer algo por el otro, pero mucho menos el cariño que recibo de cada uno de los niños y ancianos".
Proyecto de alto vuelo
El proyecto One World busca poner en práctica valores que se han deteriorado en los últimos tiempos.
El objetivo es generar propuestas de concientización social para combatir flagelos como la prostitución, el abandono infantil, los abusos sexuales y las adicciones, entre otras.
La propuesta surgió en 2010, tras la iniciativa de Ale Gómez, un pastor evangélico argentino que propuso dedicar una semana para que los jóvenes realicen tareas solidarias.
"Una multitud de chicos de diferentes ciudades y países visitaron barrios pobres, hospitales, familias en situación de riesgo y organizaron eventos deportivos", expresaron.
Pero en Orán esto tuvo un matiz diferente: las actividades excedieron el proyecto inicial y seguirán a lo largo del año, ya que los chicos se hicieron eco de la necesidad de sus semejantes. Un ejemplo para toda la sociedad.

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