Más allá de las recientes declaraciones del fiscal federal de Orán, José Luis Bruno, que pidió un murallón para encauzar el río Bermejo y la clausura del puerto de chalanas, queda patente que las propuestas todavía no contemplan una solución real de la situación. El problema es, en el fondo, la falta de trabajo genuino en la región.
El tráfico ilegal no se terminará hasta que no se regularice la situación de las 3.000 familias de bagayeros o trabajadores de frontera, como se autodenominan. Mientras los bagayeros no tengan un trabajo digno seguirán bagayando.
El otro tema son las medidas de superficie. Con sorpresa quedó desnudado el dato: en Aguas Blancas hay solo 40 gendarmes. No por nada el fiscal pidió que lleguen a 400. Es imposible no mencionar el "anuncio" del 27 de marzo pasado, cuando la ministra Seguridad de la Nación, María Cecilia Rodríguez, junto al gobernador, presentaron el denominado Plan Refuerzo del NOA del Operativo Norte. "Su objetivo es incrementar la vigilancia y el control del espacio terrestre y fluvial en las fronteras", dijeron. El operativo anunciaba 250 nuevos gendarmes. Pero como pasó en Salvador Mazza y como lo demuestran las afirmaciones del fiscal federal, los gendarmes se fueron después de las elecciones salteñas del 17 mayo. El 18 migraron a Santa Fe, que tenía elecciones en junio. Si no se combaten ni los problemas de fondo ni los problemas de la superficie, nadie puede sorprenderse de que la situación sea siempre la misma.

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