La misa estacional que se ofició ayer, a cargo del arzobispo Mario Antonio Cargnello y con la participación de los obispos de la diócesis de Orán, Gustavo Zanchetta, e Iguazú, Marcelo Martorel, convocó a miles de creyentes a la Catedral de Salta para la exaltación de la Santa Cruz, como parte de la fiesta del Milagro.
La homilía estuvo a cargo de monseñor Zanchetta, quien caminó junto a la caravana de peregrinos que salieron desde San Ramón de la Nueva Orán.
Zanchetta dijo que la Diócesis de Orán es la que reúne más comunidades aborígenes, las cuales son respetadas y valoradas. Si embargo, durante su mensaje contó la experiencia que tuvo hace unos días cuando tuvo que visitar a un anciano de una comunidad aborigen de la zona. "Tuve que ir a visitar a un anciano de 86 años, desnutrido, ciego y postrado en una comunidad. No puede pasar esto. No es posible morirse de hambre en la tierra del Padre", afirmó.
Agregó que, además de observar y vivir esta realidad en el norte provincial, también el narcotráfico y la trata de personas acechan a los jóvenes. "Esto genera la desintegración de las familias", dijo durante la ceremonia.
"Frente a esta realidad, uno se pregunta ¿dónde estás, Señor? Y nos damos cuenta de que está allí, en el corazón de todos sus hijos. Por eso, los terremotos que nos sacuden, que tienen rostros como los de los niños, adultos y pueblos originarios, van a finalizar cuando todos asumamos que las transformación del país no puede ser a costa de los mas débiles", enfatizó.
Durante el mensaje a los feligreses, monseñor recordó que el inicio de las peregrinaciones en la ciudad fue por los terremotos que azotaron a la ciudad. Agregó que estos continúan y se manifiestan en los más vulnerables. Señaló: "Estos terremotos terminarán, confío en que así será porque hay fuerza inimaginable, que nunca será superada y esa es la fuerza de la fe de nuestro pueblo, de los pobres. Por eso no nos tienen que sorprender la noticias de corrupción, porque no triunfarán".
Durante la celebración de la misa, cientos de fieles, entre ellos peregrinos, no dejaron de ingresar al templo para llevar sus oraciones de agradecimiento a los pies de la Virgen y el Señor del Milagro. Otros se acercaron a dejar flores para las imágenes.

La cruz es símbolo de vida

Durante la celebración de la misa estacional también se hizo referencia a la fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, que se recordó en el segundo día del triduo en honor al Señor y la Virgen del Milagro.
"La cruz es símbolo de vida, aunque parezca contradictorio", señaló el sacerdote de la diócesis de Orán.
"Jesús no muere de un solo golpe sino que lo hace lentamente, en la agonía, para asumir el pecado y luego transformado en vida", señaló el religioso.
Explicó que la fiesta de la exaltación de la cruz es el momento en el que la Iglesia Católica recuerda que en ella murió Jesús crucificado y que padeció con dolor para el perdón de la humanidad.
La cruz, que si bien fue un objeto de tortura, en la visión del catolicismo se trasforma en el símbolo del árbol de la vida.
El papa Francisco, en un mensaje que dio en 2013, alentó a los cristianos a vivir el camino de la paciencia, a llevar la cruz en silencio y sin convertirse en el "señor o la señora lamento".
Expresó: "Entrar en paciencia: ese es el camino que Jesús nos enseña también a nosotros cristianos. Entrar en paciencia. Esto no quiere decir estar tristes. No, no, ­es otra cosa! Esto quiere decir soportar, portar sobre la espalda el peso de las dificultades, el peso de las contradicciones, el peso de las tribulaciones. Esta actitud cristiana de soportar: entrar en paciencia", dijo.

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