Sorprende que el único imputado del crimen del playero Ariel Ríos se haga cargo de un homicidio calificado a través de un escrito, a sabiendas que es requerido por dos hechos similares en la provincia de Santa Fe. La policía de Santiago del Estero afirmó que el detenido confesó de manera oral cómo mató a dos hermanos en la ciudad de Rosario, aunque tampoco, en ese caso, lo hizo en sede judicial. En Salta no declaró cuando tuvo todas las garantías constitucionales para hacerlo frente al fiscal o juez hace un par de días, y sorprendentemente horas después lo hace a través de una misiva.
Los escritos inculpándose delitos de mucha gravedad retrotraen la memoria a los años en que a los detenidos se los torturaba, después se les confeccionaba una declaración y tras la flagelación de los mismos se los hacía firmar.
La no autoincriminación constituye un derecho humano. Permite al imputado no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable. El inculpado, protegido por la cláusula de no autoincriminación, conserva la facultad de no responder, sin que pueda emplearse ningún medio coactivo ni intimidatorio contra éste y sin que se pueda extraer ningún elemento positivo de prueba de su silencio. El imputado es un sujeto del proceso y, como tal, debe ser tratado de conformidad con el principio acusatorio.
La oralidad y las garantías no deben soslayarse.

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Sección Editorial

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juan carlos lopez
juan carlos lopez · Hace 13 meses

Pasar por alto las garantias ? coaccion ?, no seria raro


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