La XI Asamblea de la Confederación Parlamentaria de las Américas reunió en Salta en los últimos días a legisladores de todos los países que la integran. Cuba fue uno de ellos y entre sus representantes, María Caridad Rubio Hernández ocupa no solo la presidencia de la comisión de salud y protección social del organismo sino un lugar destacado en la medicina. Formada inicialmente como médico de familia, especialidad existente en aquel país, la carrera de María Caridad se inclinó hacia la oncología.
El valor de la atención primaria, garantizar la calidad de vida en las mujeres que padecen cáncer de mama y la mortalidad infantil constituyeron algunos de los temas abordados durante la entrevista que mantuvo con El Tribuno.
¿Cuál es la esencia de la Confederación Parlamentaria de las Américas?
La COPA reúne a los parlamentarios de América para tomar conciencia y un poco influir en los gobiernos en la toma de decisiones de muchos aspectos. Hemos estado trabajando mucho desde la fundación de la confederación.
¿Qué hace que el sistema de salud cubano se destaque del resto?
Lo primero que se puede mencionar es que la salud ha sido una prioridad del Gobierno desde que triunfó la revolución cubana. Junto a la educación han sido dos prioridades y ambas se mantienen de manera universal y gratuita. Fue un logro que a pesar de los embates de todas las situaciones económicas se mantenga. Tenemos un sistema de salud que basa su plataforma fundamentalmente en la atención primaria y de ahí parte a una serie de niveles. En cuanto al presupuesto, también se priorizó la salud del pueblo cubano.
¿Un factor que contribuye al prestigio de la medicina?
Indudablemente la formación de recursos humanos, la estabilidad en el trabajo, la decisión colegiada, los grupos multidisciplinarios, el trabajo de los expertos y la propia decisión política de nuestro país de garantizar una salud pública de calidad fueron determinantes para el logro de ese prestigio de la medicina cubana.
¿Cómo describiría en números el trabajo del sistema de salud de su país?
Tenemos 15 provincias y un municipio especial y en todos los territorios existe el plan del médico de la familia. Es decir un plan de atención primaria de salud que funciona con un determinado grupo de población. A su vez, esta interactúa con un grupo básico de trabajo que está integrado por distintos pediatras, ginecólogos, internistas, que están al nivel de policlínicos. En este punto tenemos 482 policlínicos dispersos en todo nuestro país, ellos a su vez pertenecen a direcciones municipales de salud. Además tenemos el nivel de atención secundaria. En este todas las provincias cuentan con hospitales clínicos, quirúrgicos, maternidades, pediátricos e instituciones que están representadas a nivel de municipio y provincia, y eso es muy importante. Y estos interactuan con el Ministerio de Salud Pública en cuanto a epidemiología y control de enfermedades de epidemias. En el nivel terciario existen 11 institutos especializados en diferentes patologías. También contamos con un polo científico que ha sido fuerte en cuanto al desarrollo de la biotecnología cubana de productos médicos. En la plataforma de médico de familia y la atención tan sectorizada que tenemos, este polo científico pudo lograr el desarrollo necesario para avanzar tanto en lo relacionado al ensayo de productos como en la comercialización de los mismos.
¿Son frecuentes las epidemias para los cubanos?
Hemos tenido epidemias como el dengue, pero los controles que se tienen allá son estrictos. Por ejemplo, se diseñó un control para el dengue donde los mismos médicos de familia tienen a su cargo un operario que se encarga de todo el control. Lo lleva cabo a través de focos de fumigación y la indentificación de esos focos.
¿El control incluye a la comunidad?
Dentro de las resoluciones ministeriales se acordó multar a aquellas personas que no son consecuentes y ponen en riesgo la salud de los demás. Las organizaciones y la población en general participan mucho de los programas de educación, promoción, prevención para que las epidemias no nos lleven muchas vidas.
¿Qué incidencia tiene el cáncer de mama en la actualidad?
Realmente tengo el honor de presidir el grupo especial de trabajo de Control de Cáncer de Mama del Ministerio Salud Pública de Cuba. Lo tenemos bien identificado al cáncer de mama. Ocupa el primer lugar en incidencia y el segundo en mortalidad después del cáncer de pulmón en nuestro país. Realmente hemos detectado que es muy importante la educación. Desde la percepción de riesgo que puede tener la mujer hasta factores que son modificables y otros que no, entre ellos la edad. Alrededor del 10% de nuestra población tiene mas de 60 años y un promedio de vida de 80 años. Entonces tenemos un grupo poblacional de riesgo importante en cuanto a la edad. Existen otros factores que son modificables, como las conductas de la persona, por ejemplo la obesidad. También el tema de la educación, en primer lugar el de conocer el riesgo; segundo, el autoexamen de mama de las mujeres. Es necesario que sean capaces de definir lesiones y que lleguen a las consultas especializadas. Luego de esa etapa tenemos la garantía de que serán tratadas oportunamente y procuramos el mejor de los tratamientos para nuestras mujeres. De hecho ya estamos incidiendo en la mortalidad.
¿Qué niveles manejan?
Estamos exhibiendo cifras comparables con países desarrollados, de un 77,7% de sobrevida a cinco años. Todavía es la segunda causa de mortalidad, pero las mujeres que se diagnostican logran vivir muchos años y otro tema también es la calidad de vida con la que se vive. Por tanto, se han establecido grupos de rehabilitación, integralmente como psíquicas pero también físicas. Hemos introducido la reconstrucción mamaria para las mujeres con cáncer de mama como si fuera un medicamento más, es decir gratuito. Por supuesto es colegiado por su oncólogo y decidido por grupos multidisciplinarios, pero con un acceso a la reconstrucción mamaria que al final impacta mucho en la calidad de vida de las mujeres diagnosticadas con cáncer.
¿Se esta trabajando en una inyección contra el cáncer de pulmón?
Sí, sí, realmente se hizo un esfuerzo extraordinario por colocar la vacuna contra el cáncer, contra un tipo de cáncer de pulmón específicamente. Está registrada y patentada en Cuba y en el mundo. La comercialización de las dosis está todavía en vías de solución, yo creo que comenzará a comercializarse muy pronto.
¿La mortalidad infantil se debe a una cuestión de idiosincrasia?
Totalmente erróneo. No creo que se deba atribuir a la idiosincrasia la mortalidad infantil y mucho menos de los pueblos originarios. Los decisores en salud deben conocer a los pueblos originarios en primer lugar, conocerlos y saber hasta dónde pueden trabajar sobre este tema. Nuestro país ha ideado un modelo que contribuye mucho a disminuir la mortalidad infantil. Hoy exhibimos una cifra comparable con países desarrollados de un 4,3, realmente es un índice muy bajo pero no está sustentado solamente en el momento del parto y del periparto, realmente existe un programa que tiene que ver con los hogares maternos al que nosotros los llamamos de esa manera. Se contempla la decisión de aquellas mujeres que tienen alto riesgo, incluso de ser ingresadas antes de parir y subsanar y corregir todos los aspectos que pudieran contribuir a una mortalidad materna o a una mortalidad infantil.
¿Hay responsabilidad del Estado en la desnutrición?
Sí, por supuesto. Un bebé mal nutrido es un bebé inmunocompetente deficientemente y por lo tanto es más susceptible a contraer enfermedades. Sin dudas que una cosa va llevando a la otra. Los niños tienen que tener la suficiente alimentación, aportes en el momento que están creciendo, en el momento en el que están desarrollándose, porque si no comienzan los desajustes nutricionales que dan un vuelco a la calidad de vida de estos niños.
¿Cuál es la solución?
Una verdadera solución tiene que ver con las políticas nutricionales de los países, porque puede haber costumbres pero lo que es ciencia es ciencia. Puede ser que determinada población tenga un régimen alimentario diferente, pero lo que es ciencia constituida es el aporte calórico, energético que necesita el día a día de un niño. Y eso tiene que ser garantízado ya sea por políticas públicas, decisión estatal o todo lo que pueda contribuir al mejoramiento

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