No se puede resolver todo a la vez

Valeriano Colque

No se puede resolver todo a la vez

No era necesario que el jefe de Gabinete de la Nación lo verbalizara para que la realidad se pusiera en evidencia. Pero al comentar el documento de la Iglesia Católica, el funcionario pronunció una de las más sinceras y acertadas opiniones del macrismo.
"Estamos en el peor momento", dijo Marcos Peña. Y aunque quizá no haya sido su intención, en ese "estamos" pueden reconocerse por igual los sectores medios y de menores recursos, también el propio Gobierno y hasta la oposición en su estrategia de diferenciarse. Están en el peor momento los asalariados porque, si bien la inflación insinúa una leve baja, vienen soportando el aumento del costo de vida impactado por devaluación, precios y tarifas, con los mismos ingresos pactados el año pasado. Recién en junio, las paritarias y el medio aguinaldo podrían equilibrar en algo ese desfase. El fenómeno afecta a pequeñas empresas y a comerciantes, por la caída de las ventas. Es el llamado costo del ajuste. Está en el peor momento el Gobierno, porque el clima social comienza a enrarecerse y las demandas que no encuentran rápida respuesta se convierten en protestas callejeras. Esa conflictividad altera la paz social y es propicia para que determinados grupos de activistas transformen los reclamos en actitudes violentas. La administración Macri no ha demostrado hasta ahora tener capacidad de contención en las calles, y ese es un territorio clave donde se dirime el poder. El Gobierno también está apremiado por el escaso tiempo que plantean las urgencias, por un lado, y los procesos necesarios que llevan a implementar medidas correctivas, por el otro. "No podemos resolver los problemas de todos los frentes a la vez", reconocen en la Casa Rosada y apelan a la paciencia, que, según los funcionarios, conducirá a una mejor situación para todos. Menos margen. El peor momento también lo atraviesa la oposición, en especial aquella que representa al peronismo en todas sus variantes. Eso ocurre porque con el Gobierno tomando la iniciativa con medidas que la sociedad espera como el pago de los juicios y el nuevo régimen para los jubilados, se le hace más difícil la confrontación. El paquete de leyes que anunció Macri, incluido el blanqueo de capitales, seguramente va a encontrar disposición en el Congreso para que se instrumente de manera rápida. ¿Podría alguien oponerse a un aumento del 45% en las jubilaciones y trabar su aprobación legislativa? En el oficialismo, piensan que estas medidas, más otras que vendrán la semana próxima también dirigidas a mejorar la situación de los sectores más afectados por el ajuste, dejarán atrás en forma definitiva el veto presidencial a la llamada ley antidespidos, utilizado como argumento político para que la oposición se uniera. Todos predicen un nuevo acercamiento y ciertos trabajos en conjunto entre el Gobierno y el peronismo no kirchnerista. Pese a que Macri no autoriza a sus espadas legislativas a tejer un acuerdo más amplio como lo propuso el jefe del bloque PJ-FPV del Senado, Miguel Pichetto, en esa Cámara ya están avanzadas las conversaciones para que se aprueben iniciativas del Ejecutivo. Una de ellas es la designación de los dos jueces que faltan para completar la composición de cinco en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Es curioso, pero otra dificultad que enfrenta la oposición es la misma que tiene el Gobierno: el tiempo. Cuanto más tiempo disponga Macri para encauzar su administración con medidas positivas para la población, menor será el tiempo opositor para ocupar espacios centrales en la escena política.
Es un factor clave para los sectores más duros del kirchnerismo, en su camino al aislamiento.

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