La decisión que tomó el Gobierno para atemperar el descontento social no corregirá el vicio de fondo, que está en la exorbitancia del incremento, y ampliará las inequidades que arrastra el servicio desde hace más de una década.
Un tope del 400%, ya sea que se tome como punto de referencia el valor del metro cúbico -como se vino haciendo desde abril- o el total de la factura correspondiente al mismo período del año anterior -como se propone ahora- supera los límites razonables.
En Mendoza, la distribuidora Ecogás comunicó ayer a sus usuarios que, por un fallo de la jueza Olga Arrabal, que puso un tope del 80% al aumento, refacturará las boletas respetando ese límite.
La jueza mendocina ajustó su pronunciamiento a fallos con los que la Corte de Justicia de la Nación sentó precedentes sobre los límites en que actualizaciones de precios pierden razonabilidad para convertirse en confiscatorios.
La nueva referencia con la que se aplicarán los topes del 400% para hogares y del 500% para empresas guarda, además, una contradictoria señal, ya que penalizaría a los hogares que se sacrificaron para bajar sus consumos con las temperaturas en contra (mayo fue el mes más frío en 60 años) y premiaría a los que no hicieron ningún esfuerzo con un mismo valor final en la boleta.
Desde 2002, tras el derrumbe de la convertibilidad, voces autorizadas insistieron en la necesidad de adecuar las tarifas con gradualidad y criterios de equidad.
Lejos de lo recomendable, tarifas, subsidios y hasta cargos creados para costear el gas importado se dispusieron sin diferenciar a una familia de cualquier villa de Salta de una industria que exporta a valor dólares.
A falta de adecuaciones graduales, asimismo, los sucesivos gobiernos optaron por tarifazos que se tornaron insostenibles en los meses de mayor consumo de gas (abril a agosto). Así, bajo climas de generalizada indignación social y lluvias de amparos, los responsables de la política energética maquillaron sus desaciertos con subsidios estacionales.
Nada bueno dejaron esos fracasados artilugios, salvo la enseñanza de que no se pueden cargar 14 años de desaciertos energéticos en una boleta de gas, y esperar que familias que dependen de salarios depreciados por la inflación asimilen, sin consecuencias dramáticas en sus economías, un golpe tarifario del 400%.

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Sección Editorial

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Walter LUNA
Walter LUNA · Hace 2 meses

La Opinión de Oieni, es la de la mayoría de los usuarios que debemos pagar los altos desaciertos de los últimos 10 años, entre otras, el "verso" del Mega Gasoducto Venezuela-Argentina y el olvido de la producción gasífera nacional, entre ellas, la de Salta que era la segunda del país. A esta torpeza, le sigue otra de igual magnitud: la del actual Gobierno, que pretende, paliar errores y torpezas, con torpezas y errores, mediante la boleta del gas. El artículo de El Tribuno es excelente. Felicitaciones.

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