Cada vez son más los gobernadores que apoyan el acuerdo del Gobierno Nacional con los holdouts, que se terminará de aprobar con el voto de los senadores donde los intereses de los ejecutivos provinciales tienen un papel importante.
Las relaciones entre el Gobierno nacional y los gobernadores van siendo regidas, cada vez, por el imperio de la necesidad, no solo porque es una gestión que recién se inicia sino porque además las provincias dedican entre el 44 por ciento al 70 por ciento de su presupuesto a gastos de personal, considerados "inelásticos" es decir, inflexible porque disminuirlos representaría un altísimo costo social, cuyas consecuencias políticas son impagables.
En todas las provincias con excepción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las administraciones no pueden afrontar con ingresos propios las erogaciones de su personal, con el agravante de que es muy difícil aumentar los recursos impositivos por la altísima presión tributaria, quedando como alternativa el endeudamiento con Nación y/o en el exterior.
Sabemos que una vez concluido el acuerdo con los holdouts, la discusión que sigue es el destino de los préstamos que pudiera obtener tanto Nación como provincias, el Ejecutivo nacional asegura que el endeudamiento servirá para financiar obras de infraestructura e incentivar la actividad privada en todo el país, implicará beneficiar a las provincias con mayor generación de empleos en la actividad privada y el aumento de la recaudación, recordando que en los últimos cuatro años el único generador de trabajo fue la administración pública, que definió a ese incremento como desocupación disfrazada.

Coparticipación, el imperio de las urgencias
Los moradores de la Casa Rosada convocaron a los gobernadores especialmente a los que expresaban su desacuerdo con la forma progresiva que recibirán el 15 por ciento de la coparticipación que usaba la Administración Nacional de la Seguridad Social (Ansés) y que se les retienen a las provincias.
Es una retención sobre el impuesto a las Ganancias, indebida desde 2008 ya que se trataba de un aporte provincial a la Ansés destinado a compensar la falta de aportes previsionales mientras las jubilaciones fueron privadas. Cristina las reestatizó, pero siguió reteniendo esos fondos sin que nadie se quejara, salvo Córdoba, Santa Fe y San Luis, que ganaron el juicio.
Con el ministro Rogelio Frigerio, además, los gobernadores replantearon varios puntos de la relación Nación - provincias, en una negociación de la que no estuvo ausente el tema del voto de los legisladores para aprobar el acuerdo con los fondos buitres.
Frigerio, en esa reunión, ofreció restituir durante este año un 3 por ciento en efectivo y se discutió la opción planteada por Salta, de otro 3 por ciento a través de una herramienta financiera, que podría ser un bono o una letra.
En los próximos tres años se devolvería en partes iguales el 9 por ciento restante.
A pesar de que ningún gobernador rechazó la propuesta, sí le pidieron al ministro que contemple la posibilidad de aumentar el porcentaje de la devolución en efectivo para compensar la pérdida de recaudación por la quita de retenciones a la soja y por el aumento del mínimo no imponible en el impuesto a las Ganancias.
Santa Fe, Córdoba y San Luis quedaron fuera de esta negociación ya que la Corte Suprema ordenó a la Nación que ya no retenga ese 15 por ciento, quedando abiertos los acuerdos bilaterales de las provincias que aún no transfirieron sus cajas de jubilaciones.
El Gobierno le pidió a las provincias más austeridad en el gasto; "Los gobernadores son socios del Presidente en la gestión. Si nosotros nos proponemos bajar la emisión monetaria y el gasto en nuestro objetivo de bajar la inflación, necesitamos también la ayuda de ellos", fue opinión del titular de la cartera política.

La deuda con el norte argentino
Argentina tiene una deuda histórica con las provincias del norte.
Es más lo que dio esta región al país de lo que recibió, entregando cultura, identidad, historia y recursos naturales, postergando su desarrollo desde hace 200 años para transferirlo a otras regiones de nuestro territorio.
El gobierno del ingeniero Mauricio Macri, consciente de esta realidad y ante la oportunidad de recibir financiamiento externo después de arreglar con los fondos buitres se comprometió a realizar una inversión en infraestructura de 16.000 millones de dólares estadounidenses en diez años, con un fondo de 50.000 millones de pesos en los primeros cuatro años, soluciones habitacionales para 250.000 familias, atención inmediata a los afectados por la pobreza extrema, subsidios para las economías regionales e incentivos laborales.
Este compromiso se materializó con la creación del llamado Plan Belgrano, mediante decreto 12/2015 del Poder Ejecutivo Nacional publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina con el número 33.273 el 11 de diciembre de 2015
Las provincias beneficiadas para su desarrollo con este plan son diez; Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco, todas del norte argentino.
Es bastante amplio y para los próximos 10 años contempla mejorar la infraestructura vial, ferroviaria y aerocomercial para integrar productivamente a las provincias entre sí, con la región central argentina, con los puertos del litoral y los países fronterizos. Los aeropuertos de Puerto Iguazú, Resistencia, San Miguel de Tucumán y de la ciudad de Salta, las rutas 9, 14 y 34 y los ferrocarriles Mitre, Belgrano y Urquiza también serán una prioridad.
Desde lo social propone en lo inmediato construir 150.000 viviendas sociales y 1.400 centros de primera infancia, obras de agua potable y cloacas, ampliar la Asignación Universal por Hijo y brindar internet en todas las escuelas públicas.
También buscará brindar exención de aportes para los primeros 60 meses de trabajo y un pago mínimo de las contribuciones patronales; pretende fomentar la citricultura, la producción de bio-etanol, de forestación y turismo, como así también aumentar la presencia de Gendarmería en nuestras fronteras para detener el narcotráfico, entre otros objetivos.

La reparación histórica pendiente
Es justo y perentorio para este nuevo gobierno pagar la deuda histórica que tiene nuestro país con esta región; no obstante, es ineludible la participación de cada uno de nosotros, que conocemos de cerca las verdaderas necesidades, urgentes e importantes, llámese en forma individual o a través de instituciones, ONG o grupos de estudio para fijar objetivos y metas.
Es importante que tomemos conciencia de la importancia histórica que tiene este proyecto y nos involucremos fijando prioridades o ayudando a que realmente se efectivicen y que no quede todo a cargo de funcionarios que no conocen nuestra realidad o que tienen compromisos especiales con sus propias provincias.
El norte, y también la Argentina, necesitan un programa serio y sólido de desarrollo económico, que genere empleo, infraestructura y valor agregado.
Hoy producimos diez veces la cantidad de alimentos que requiere nuestra población nacional. Para llegar a la meta de incrementar en un 70 por ciento esa producción, es imprescindible el desarrollo agroganadero de la región chaquense de Salta, Corrientes, Santiago, Chaco y Formosa y el despegue agroalimentario e industrial de esas provincias y de Misiones, Tucumán, La Rioja, Jujuy y Catamarca.
La posición geoestratégica de Salta nos habilita a los salteños a que generemos, participemos y ejecutemos, además de lo comprometido en este Plan Belgrano, los proyectos más ambiciosos, pero los únicos realistas, para la reincorporación de la Argentina a la economía productiva del mundo.

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Sección Editorial

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