Su amplia militancia al frente de la Multisectorial de Mujeres de Salta vincula a Alicia Ramos con la lucha por los derechos del sector desde hace mucho tiempo. Reconocida docente, se especializó y desempeñó en distintos ámbitos relacionados a la educación y estudios de género. Desde el año pasado fue elegida por unanimidad entre sus pares como presidenta del Observatorio de Violencia Contra las Mujeres Rosana Alderete. En un día especial dentro del pedido de #NiUnaMenos, ella dialogó ayer con El Tribuno.

¿Cree que la marcha y el paro servirán para cambiar las cosas?
Es poner nuevamente el cuerpo como lo venimos haciendo en tantas luchas y derechos que hemos conquistado y venimos haciendo. Es importante que la sociedad esté presente porque no es un problema de las mujeres. Los femicidios son un problema social y multicausal que requiere respuestas múltiples. Es poner presencia para achicar el límite de tolerancia hacia la cultura machista y patriarcal que no valora nuestro cuerpo ni roles sociales. Al parecer, no se valora nuestra contribución a la sociedad.
¿La convocatoria surgió en un momento en el que los femicidios ocurren cada vez más?
Hace pocos días el Encuentro Nacional de las Mujeres logró congregar a setenta mil de ellas en la ciudad de Rosario, privilegiando lo que nos une y no lo que nos separa. Días después de ese encuentro ocurrieron nuevos femicidios con tanta crueldad que llevó a que toda la sociedad pidiera manifestarse para decir basta. Se eligió vestir prenda negra porque estamos de luto porque no solo siguen ocurriendo femicidios sino que cada vez son mas crueles.
¿Que falló desde aquel 3 de junio de 2015 de la primera marcha #NiUnaMenos?
Los femicidios siguen no porque haya sucedido algo en particular sino porque la desigualdad, toda desigualdad encierra violencia, es estructural y no se resuelve ni de un día para el otro ni en una sola solución. Por eso tenemos que entender que es necesario pero no suficiente el salir a la calle. Además de eso hacen falta políticas publicas con perspectiva de género y no actividades espasmódicas del Estado sino sostenidas en el tiempo y con articulación. Si bien es un problema social, corresponde al Estado dar una respuesta para la prevención y protección de las víctimas. Es necesario que haya verdadera asistencia con un acceso a la Justicia eficaz y oportuno.
¿El Observatorio es parte de una política pública?
El Observatorio es parte de la lucha de los movimientos de mujeres en todos lados para tener una instancia institucional autónoma que pueda recoger datos que sirvan al Estado para esas políticas públicas.
¿Como calificaría esos datos?
Son datos cuantitativos e investigaciones cualitativas. Son necesarios para conocer cuál es la ruta crítica de la víctima, el trayecto burocrático. Es importante saber qué hace el Estado para proteger a la víctima, evaluar cómo es ese servicio, si le sirve o no. Desde el Observatorio hemos iniciado una investigación cualitativa con sede en Tartagal y, posteriormente, en Metán para investigar esa ruta crítica. Se trata de un monitoreo para conocer por ejemplo si la respuesta de la Justicia es rápida cuando el caso fue judicializado. Este tema, lamentablemente, afecta a toda la familia.
¿Cuál considera que es otra falla en el abordaje?
Las sanciones a la violencia contra las mujeres. Creo que estamos fallando en este tema porque hasta ahora hemos tenido una etapa de reconocimiento de derechos y seguiría la de exigir esos derechos. Derecho a una vida libre de violencia y para eso se necesita que se castigue al golpeador porque estamos notando en los últimos años que ese mensaje está mal. Algún día tiene que convertirse en un reproche social.
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¿Piensa que el agresor actúa por estas horas con más libertad?
Lo de la violencia no es nuevo. Esto es estructural por eso hablamos de desigualdad estructural. Antes aparecían si es que aparecían como crímenes pasionales. Lo importante es dejar en claro que si un golpeador golpea o castiga a su pareja irá preso por lesiones o demás.
¿No faltan las sanciones?
Cuando hago referencia a que faltan sanciones lo digo porque existe una zona gris. Cuando hablamos de violencia contra las mujeres estamos hablando de una violencia que de por sí tendría que ser un hecho reprochable desde el punto de vista legal, pero lo que pasa es que la víctima tiene que ir al juzgado y si también hay cuestiones de golpes tiene que ir además a otros juzgados que sería la parte penal. Es decir, que no tiene un solo problema sino una cantidad de problemas y que no se los mira juntos por empezar. Eso dificulta mucho la sanción. La señora tiene todos los problemas juntos, no los tiene por separado y no los tiene según el día de audiencia.
¿Hacen falta más leyes?
Las leyes tienen que acompañar el reconocimiento de derechos y garantías de las víctimas, así que por ahí puede hacer falta o no o modificar leyes que están. No tengo una receta pero lo que sí nos parece necesario es tener más que un juzgado que vea todos los problemas de las mujeres, hace falta un fuero común. Es decir, una competencia que abarque todos los aspectos porque la revictimización es muy alta y dolorosa. Si hay empatía con las víctimas te das cuenta que los casos son muy dolorosos.
¿Cuántos femicidios lleva Salta?
En el avance del informe que dimos a conocer desde el Observatorio en junio pasado se mencionó seis casos. En este punto es bueno aclarar que no llevamos ni un año de trabajo y el que piense que una base de datos o un sistema de información permanente se hace en dos meses está equivocado. Sin embargo, hicimos ese avance y hasta ese momento se manejaba esa cifra. En lo que va del año creemos que van nueve porque todavía hay que confirmar si algunos fueron realmente femicidios.
¿Habrá un cambio después de la marcha?
Las marchas sirven, si no, no las convocaríamos. A la violencia no la provoca las marchas, la provoca el machismo, la desigualdad, el sentirse superiores y sentir que la pareja es de su propiedad. Actualmente se denuncia más pero se sabe más por lo que se nota que existe más resistencia de las mujeres a ser golpeadas.
Salta muestra índices altos de femicidios...
Salta es una de las provincias que suelen encabezar los índices, pero hay que destacar que si bien el Indec empezó a trabajar en el relevamiento de estos datos, todavía nos seguimos apoyando por las cifras de la organización Casa del Encuentro. Pero sí es verdad, Salta es una de las provincias con mayores índices de femicidios.
¿Cuál sería la explicación?
El patriarcado es un sistema ideológico y social que está presente en todos lados pero que se manifesta con distinta intensidad. No es lo mismo en Noruega que en Asia por ejemplo. Diría que en la provincia existe una cultura machista con pautas muy arraigadas de desigualdad en beneficio de los varones.

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victor porongueti
victor porongueti · Hace 1 mes

totalmente equivocada. observe el caso del femicida taeqwondista, parece que su ultimo hijo no seria de el, seria del anterior marido, y la mina aparte de ocultarlo en complicidad con su madre y hermana respectivas, pretendieron convertirlo en papa garron, hasta que el se entero claro.....yo creo que la violencia se terminara cuando las mujeres entiendan que esto tambien es violencia. La violencia psicologica que ellas ejercen tambien es violencia de genero. La manipulacion de los hijos por parte de ellas tambien es violencia. Hasta que no entiendan que ambos generos tienen derechos y obligaciones no cesará la violencia, lo del empoderamiento femenino, el patriarcado represor y todas esas estupideces solo sirven para fomentar en las mujeres resentimiento y continuar por el mal camino. no deben ser tan hipocritas y falsas, lo mismo para el hombre.

virginia pistan
virginia pistan · Hace 1 mes

Lo mas triste de todo esto es que manifestarse provoca reacciones mas violentas por parte de los hombres golpeadores.


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