Si tenés más de 30 años, o quizás un poco menos, seguro que alguna vez caminaste por sus patios o recorriste sus pasillos: la ex Biblioteca Provincial de Salta, Victorino de la Plaza, que estuvo ubicada en Caseros 962, fue el lugar de encuentro de miles y miles de estudiantes de todas las edades que buscaban un refugio para el estudio, un rincón de lectura o un ámbito para discutir ideas y proyectar sueños.
El edificio fue considerado como la primera biblioteca establecida en Salta como pública, sostenida con fondos del Estado provincial y protegida por la Comisión que, por ley 419, fundó en presidente Domingo Faustino Sarmiento.
El 29 de octubre de 1920, por Decreto 1161, el gobernador de Salta, Joaquín Castellanos, dispone la creación de la Biblioteca Provincial con el nombre de doctor Victorino de la Plaza, ex presidente (salteño) de la Nación que había fallecido en enero de 1919. En su testamento donó a la biblioteca pública de Salta "todos sus libros mapas y cartas geográficas, así como los armarios y bibliotecas".
El 14 de Enero de 1922 mediante Decreto 208, atendiendo al proyecto de reorganización de la Biblioteca Popular de la Provincia (aún se usaba la antigua denominación sin añadir el nombre de Victorino de la Plaza, pese al decreto de Castellanos), el interventor federal en Salta, Arturo Torino, dispone crear la Biblioteca Provincial.
Al hacerlo, fusiona y pone "bajo una sola administración para su funcionamiento en un solo local, las tres bibliotecas públicas de que dispone la provincia: la Biblioteca Dr. Victorino de la Plaza, la Biblioteca Popular y la Biblioteca Infantil Pablo Pizzurno.
Al momento de la anexión, la Popular y la Infantil eran administradas por el Consejo General de Educación.
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Sección Editorial

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Hector Monza
Hector Monza · Hace 6 meses

Que hermosos recuerdos... tantas horas transcurridas de la niñez en los patios de la biblioteca. Recuerdo la calidez humana de sus empleados y el olor de los libros viejos.

Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 6 meses

Hermosa evocación de circunstancias y lugares, pero sobre todo de personas, que remiten a una Salta y una Argentina, donde prevalecían la honradez, la generosidad y la materia gris.


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