Cada vez más gente se dedica a juntar tapitas de botellas descartables con un fin solidario. Ahora se abrió una nueva colecta en el edificio del Centro de Hemoterapia Salta, en la calle Bolívar 687.
Muchos se preguntan en dónde se centra la cuestión de juntarlas.
En primer lugar, la colecta es en beneficio del hospital Garrahan, de la ciudad de Buenos Aires.
En ese nosocomio se atienden a la mayoría de los niños con cáncer del interior del país. Muchos del norte son derivados y llegan allí con sus papás.
El hospital goza de prestigio y es referente en todo el continente. Está organizado de tal manera que también se atiende y se da una cobertura a los papás
De ese modo, encontraron en la venta de tapitas la mejor forma de mejorar la prestación con la solidaridad de la gente.
Las tapitas son de un plástico especial que es biodegradable y que las vuelve reutilizables, por lo que hay una empresa que las compra y las paga.
En Salta es Federico Saravia quien tiene el trabajo de almacenar, seleccionar y compactar las tapitas que se enviarán a Buenos Aires.
Hay que juntar una determinada cantidad para enviar, pues no se puede mandar un camión con la mitad de la carga porque todo cuesta y es mejor optimizar el viaje.
En toda esa movida también participa Karina Brito. Ella organizó una colecta, puso dos cajas en el Centro de Hemoterapia y se dio un plazo hasta el primero de abril próximo.
El desafío es llenar un camión con tapitas para que luego el hospital use los recursos en el sostenimiento de la Casa Garrahan para padres y familiares, en el mantenimientos de los artefactos, en las reparaciones de los equipos de alta complejidad, en la capacitación de sus profesionales y en todas las demandas del nosocomio.
Las tapitas se pueden dejar en Hemoterapia, Bolívar 687, de lunes a viernes de 8 a 16, y los sábados de 8 a 11.30.
Disparadores
Lo bueno es que esto forma parte de los sueños, los ideales y los anhelos de una sociedad más comprometida. La acción se constituye como forma de solidaridad, la cual también puede formar parte de un proyecto colectivo.
Es ideal para los docentes, actores sociales o simplemente referentes para crear un objetivo para los grupos de adolescentes.
Son los jóvenes, los estudiantes o los grupos de los barrios quienes logran desarrollar el sentimiento de solidaridad cuando se le plantean estos desafíos: el de juntar tapitas.

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