Ayer, de 10 a 19, se realizó en el anfiteatro del parque San Martín la primera feria "Adoptá un amigo", que alió música en vivo de bandas locales, actividades recreativas para niños y un espacio de concientización para la tenencia responsable de mascotas. ¿El resultado? Nueve perros alojados en el refugio de Bienestar Animal desde anoche tienen una familia. Durante la jornada fueron presentados al público 21 animales, pero aún restan 54 en espera por un hogar.
El director del organismo, Sergio David Ferri, destacó que detrás de cada can recuperado por su equipo existe una historia de maltrato y desarraigo, por lo que la responsabilidad y la predisposición de los adoptantes para darles una vida digna se incrementa.
Según establece un reglamento interno, el personal acude a la casa del adoptante para hacer un ambiental en el que involucran a los convivientes y también a los vecinos, cuyos testimonios son valiosos porque aportan en qué condiciones tienen esos potenciales dueños a sus mascotas pasadas o actuales. Como en general se trata de animales adultos que deben readaptarse a un vínculo familiar, el principal desafío es que permanezcan en su nuevo lugar hasta desarrollar una pertenencia, por lo que se descartan las casas sin medianeras, por ejemplo.
Ferri añadió que usualmente los nuevos amos suelen tener un perro en el final de su vida y buscan un recambio o suman un individuo más a los existentes, conmovidos por la situación de las mascotas institucionalizadas.
"Firman un contrato de adopción en el que consta que el perro debe recibir un tratamiento médico adecuado, no encontrarse en la vía pública, y que cuentan con medios económicos para alimentarlo debidamente", dijo Ferri. Añadió que excluyen de plano a quienes buscan un animal para una finca o casa que no habitan permanentemente.
"Educá, castrá, adoptá" era la leyenda que llevaban inscripta en sus pecheras los voluntarios de las distintas protectoras. Como lo central, casi del valor de una imagen, es el mensaje con el que llegan a la comunidad, el ingenio está involucrado en estas jornadas. Así, los canes en adopción tenían en sus cuellos carteles con las frases "¿Me adoptás? Soy besador", "¿Me adoptás? Soy muy cariñoso", "¿Me llevás a tu casita", y las miradas entre inocentes y pícaras de los "puro perro" hicieron el resto. Ellos desfilaron muy compuestos, ante el público que -infaltable- registraba todas las gracias con sus celulares. "Estas jornadas son esperanzadoras por la educación. Estos animales fueron abandonados con heridas, enfermos, luego se los pone en condiciones y esto les contamos a los niños para que vean el trabajo detrás de un perro que alguien desechó", concluyó Ferri.

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