El ataque se produjo en un parque público de Lahore, una importante ciudad ubicada en el este de Pakistán. Hay más de 200 heridos, muchos de ellos niños.
Sesenta y cinco personas murieron y más de 200 resultaron heridas en una explosión ayer en un parque en Lahore, gran ciudad del este de Pakistán, donde cristianos celebraban la Pascua, según un alto responsable local.
El balance hasta anoche indicaba la cantidad de víctimas fatales, indicó Muhamad Usman, alto responsable administrativo de la ciudad de Lahore. "Las operaciones de socorro continúan", añadió y agregó que 50 niños resultaron heridos.
"Al parecer se trata de un atentado suicida (...) El parque estaba lleno" declaró Haider Ashraf, oficial de policía.
Para auxiliar a los heridos "hemos necesitado la ayuda del Ejército. Los militares llegaron al lugar y ayudan en las tareas de rescate y seguridad", explicó por su lado Muhamad Usman.
Según este alto responsable, mujeres y niños figuran entre las víctimas y el balance podría subir, puesto que hay varios heridos "en estado crítico".
La deflagración se produjo en un aparcamiento cerca del parque Gulshan-e-Iqbal, próximo al centro de la ciudad, donde la comunidad cristiana celebraba ayer Pascua.
Un médico, el doctor Ashraf, describió escenas de horror en el hospital Jinnah donde trabaja.
"Hasta ahora hemos recibido más de 40 cuerpos y más de 200 heridos. La mayoría se encuentran en estado crítico. Temo que el balance se agravará", agregó.
"Los atendemos en el suelo y en los corredores, y siguen llegando", agregó.
Parque repleto
El parque Gulshan-e-Iqbal, muy popular entre la población, estaba especialmente lleno de gente cuando la comunidad cristiana celebraba el domingo de Pascua en Lahore, ciudad de 8 millones de habitantes.
Javed Ali, residente de Lahore, de 35 años, cuya casa está situada enfrente de la entrada al parque, dijo que escuchó "una enorme explosión (que) hizo estallar las ventanas".
"Todo temblaba, la gente gritaba y había polvo por todas partes".
En Pakistán, grupos islamistas armados tenían como objetivo a la minoría cristiana que representa cerca del 2% de la población de este país mayoritariamente musulmán sunita de 200 millones de habitantes. En los últimos años, varias iglesias fueron objetivo de ataques en Lahore, bastión del Primer ministro Nawaz Sharif, en la provincia de Penyab. Algunos cristianos también fueron acusados de haber ofendido al islam, crimen al que se aplica la pena de muerte en Pakistán, según la controvertida ley sobre la blasfemia.
"Mucha gente está con miedo, por los diferentes atentados que estamos teniendo en los últimos tiempos. La seguridad acá no existe, todos estamos en alerta y así nos e puede vivir", dijo el comisario de Lahore, Michael Lohembé.

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