Todo está mal en Salvador Mazza. El lunes, una vez más, los empleados y obreros municipales comenzaron una nueva huelga por falta de pago de los haberes de enero.
Como se sabe, durante la última gran huelga general que sufrió la Municipalidad fronteriza, luego de 10 días de marchas y contramarchas por el mismo reclamo, en una audiencia en el Ministerio de Trabajo se acordó que la administración cancelaría los sueldos a los empleados de planta permanente hasta el día 10 de cada mes, hasta el 15 a los contratados y más adelante a planilleros y personal de planta política.
Esta extraordinaria contemplación, con flexibilización de lo que prevé la ley nacional de contrato de trabajo se fijó así porque quedó demostrado que los recursos que recibía la comuna no alcanzaban para cancelar los haberes de los empleados de otro modo.
El acuerdo data de mediados de diciembre del año pasado y este mes ya no pudo cumplirse. El lunes pasado los dependientes esperaban que se les cancelase sus sueldos pero eso no ocurrió.
Por eso, el martes comenzaron con una medida de fuerza tratando de impedir que los que sí querían cumplir sus labores diarias entraran al edificio comunal.
Esto provocó forcejeos con los efectivos policiales que estaban de guardia en el edificio. En el noticiero del canal de cable local se ve claramente cómo un hombre y una mujer delegados gremiales empujan a un oficial hasta el descanso de la escalera. Luego, esos mismos gremialistas salieron a denunciar públicamente que ellos fueron los agredidos por la Policía, cuando llegaron refuerzos.
Ayer, por lo tanto, el edificio amaneció bloqueado por los delegados gremiales de todos los sindicados que agrupan a los municipales de Salvador Mazza.
Ante esta situación, el intendente Rubén Méndez emitió una resolución decretando asueto para que los empleados no siguieran esperando poder entrar a trabajar.
Lo curioso fue que algunos secretarios y directores sí pudieron ingresar.
La medida de fuerza la llevan adelante UTM, con el conocido Cacho Moro a la cabeza. UPCN, con Eloíza Álvarez como cabeza visible y Rubén Moreno, de ATE, que cuenta con el apoyo del delegado del departamento San martín de ese gremio, Fermín Hoyos.
Los seguidores de estos dirigentes, unas 40 personas en total, son los que mantienen bloqueados los accesos a la comuna, cuyas puertas amanecieron embanderadas ayer.

Situación crítica
La crisis financiera que azota a buena parte de los municipios de la provincia (ver página 16) se ve más claramente reflejada en Salvador Mazza por ser una localidad que vive solo del comercio binacional con Bolivia, y este se vio resentido en el último mes.
De más está decir que la comuna norteña tiene su planta de personal sobredimensionada, porque aparte del comercio no hay otra actividad que los casi 20 mil habitantes puedan desarrollar.
Pero ese problema viene de la gestión anterior, cuando el exintendente Carlos Villalba nombró casi 200 "planilleros", término que en la jerga alude a agentes contratados para cortar el pasto y que cobran según las pocas horas que trabajan y se ve reflejado en una planilla que confecciona un capataz.
Cabe señalar en este punto que el recordado exjefe comunal fue removido de su cargo en agosto de 2013 por haber sido encontrado en una casa de citas en Salta, notoriamente alcoholizado. Pero el personaje se las arregló para birlar una chequera oficial de las oficinas y continuó emitiendo cheques apócrifos contra las cuentas municipales hasta marzo de 2014. Esas maniobras importaron unos 50 millones de pesos de deudas que se le acumularon a la comuna, monto que por ahora está judicializado.
"No da para más"
El intendente Méndez, en diálogo exclusivo con El Tribuno, confesó ayer que las gestiones que llevó a acabo lunes y martes en Salta para tratar de conseguir fondos frescos del Ministerio de Finanzas provincial fueron en vano.
"Mire: éramos un rosario de intendentes haciendo fila en la puerta del despacho del ministro y a todos nos contestaron lo mismo: que no hay plata", graficó claramente.
Y agregó algo sumamente preocupante: "La ecuación económica en la frontera cambió mucho en el último mes y ahora estamos recaudando la mitad que hasta noviembre pasado, lo que no hace más que agravar el panorama de las finanzas de la Municipalidad".
"Ya hemos tenido reuniones con las cámaras empresarias, cuyos socios ya comenzaron a despedir gente. Y si la situación no mejora, desde la comuna tendremos que optar por el mismo camino", dijo.

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Sección Editorial

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