Si lo destacable del año del Papa fue su participación en la agenda internacional, visitando varios países y tomando protagonismo con sus discursos en escenarios como el Congreso de los Estados Unidos y la Asamblea de la ONU, puertas adentro, Francisco tuvo un año bastante difícil.
El perfil popular y abierto del Pontífice no cae bien en algunos sectores de la Iglesia y durante el año volvieron a circular rumores sobre una supuesta conspiración en su contra. Parte de ello fue la salida a la luz de varios escándalos que tendrían la única intención de atacar las reformas de Francisco.
Para muestra basta un botón... o varios. En octubre, apenas unos días antes de que se inaugure el Sínodo de la Familia, salió a la luz la confesión del cura y teólogo polaco y miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Krysztof Charamsa, de que era homosexual y que tenía una pareja.
Más tarde, se conoció una carta que supuestamente llevaba la firma de 13 cardenales y que había sido enviada al Papa con acusaciones y críticas en torno al desarrollo del Sínodo.
Para finalizar, sobre el cierre del Sínodo un diario italiano publicó un artículo en el que aseguraban que al Papa se le había descubierto un pequeño tumor cerebral.
Pero el mayor escándalo llegó después, cuando cinco personas fueron enviadas a juicio por filtrar y divulgar documentos sobre las finanzas de la Sede Apostólica, los cuales eran considerados secretos. Quedaron bajo la lupa de la Justicia el sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda, la exasesora Francesca Chaouqui, el empleado Nicola Maio, y dos periodistas, Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi.
Este escándalo adquirió rápidamente la denominación de "Vatileaks 2", por las similitudes con el que se vivió en 2012 con el arresto y condena del mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, y que llevó al papa alemán a renunciar.
El Nobel puede esperar
En el tercer año de su papado, Francisco fue nominado, por tercera vez consecutiva, al Premio Nobel de la Paz.
La intensa actividad del Sumo Pontífice hacía pensar que esta vez le otorgarían el reconocimiento, sobre todo considerando sus intervenciones en los conflictos entre Estados Unidos y Cuba, Rusia y Ucrania y en el proceso de paz interno de Colombia con los guerrilleros de las FARC, además de los mensajes de unidad en países con conflictos por cuestiones religiosas. Sin embargo, la tercera no fue la vencida y el Nobel de la Paz le sigue siendo, por ahora, esquivo.
Cierre de año con un llamado a la Misericordia
El 8 de diciembre, día en que se conmemora la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el papa Francisco inauguró el Jubileo Extraordinario de la Misericordia con una ceremonia en el Vaticano, a la que asistieron miles de fieles de todo el mundo y que concluyó con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, que cruzó junto a su antecesor, Benedicto XVI.
Los Años Santos ordinarios celebrados hasta la fecha han sido 26, el último en 2000, bajo el pontificado de Juan Pablo II.

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Sección Editorial

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Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 10 meses

En el Vaticano, no hay nuevos ni viejos conflictos. El verdadero conflicto, ES el Vaticano.


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