Obama en Cuba

Andrew Beatty

Obama en Cuba

Barack Obama hará historia y se convertirá en el primer presidente de Estados Unidos que visite Cuba en casi un siglo, pero a la vez espera con ese viaje cambiar la imagen de Estados Unidos en América Latina.
Cuando Obama pise La Habana el 20 de marzo, para la Casa Blanca será un "momento Muro de Berlín", un paralelismo con el episodio en el que el expresidente Ronald Reagan habló frente a la Puerta de Brandemburgo en 1987.
Así como Reagan deseaba terminar con la división entre Europa oriental y occidental, Obama cuenta con poner fin a décadas de Guerra Fría en el Estrecho de la Florida.
La visita será también el remate del esfuerzo emprendido desde 2009 para mejorar las relaciones con América Latina, lastradas por un pasado de golpes de Estado, escuadrones de la muerte y duras intervenciones.
Con tan solo cien días en la presidencia, en abril de 2009, Obama se dirigió a los gobernantes latinoamericanos en la Cumbre de las Américas de Trinidad para asegurarles que Estados Unidos había cambiado.
El nuevo enfoque consistía en ofrecer una alianza más equitativa y privar a dirigentes populistas, como el venezolano Hugo Chávez, de argumentos que nutriesen su retórica antiestadounidense, de acuerdo con el asesor de la Casa Blanca para Seguridad Nacional, Ben Rhodes.
"Esencialmente, intentamos que Estados Unidos dejase de ser una fuente de legitimidad para ese tipo de políticos", dijo Rhodes.
Desde el punto de vista del equipo de Obama, la presidencia de George W. Bush y la invasión a Irak sirvieron para revivir viejos estereotipos sobre el "imperialismo yanqui".
Durante el mandato de Obama la retórica se suavizó. Le estrechó la mano a Chávez, se reunió con el presidente nicaragense Daniel Ortega, y en Chile habló de "errores", al referirse al golpe de Estado contra el socialista Salvador Allende.

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