El presidente estadounidense, Barack Obama, resaltó ayer la "extraordinaria alianza" con España, en una simbólica pero breve visita opacada por los sangrientos tiroteos en Dallas y las tensiones raciales en su país.
"Quisiera poder quedarme más tiempo", dijo Obama en una reunión con el rey Felipe VI, durante su visita relámpago de menos de 24 horas. "Pensé que era importante venir dadas la extraordinaria amistad y alianza bilateral", afirmó.
Llegado de una cumbre de la OTAN en Varsovia, Obama recortó a la mitad su estadía en España para regresar cuanto antes a Estados Unidos, estremecido por la matanza del jueves de cinco policías por un joven negro veterano de guerra.
Aprovechando declaraciones a la prensa junto al jefe de gobierno español saliente, Mariano Rajoy, Obama llamó a la calma en su país.
"Cuando los que están preocupados por la imparcialidad del sistema de justicia atacan a oficiales de policía, se hace daño a la causa. Primero que nada, cualquier acto de violencia contra la policía es un crimen y debe ser procesado", subrayó.
"Si no reconocemos que la gran mayoría de los agentes de policía están haciendo un buen trabajo y buscan proteger a la gente, perdemos aliados para una reforma de la Justicia", insistió Obama.
Mañana, en Dallas
Barack Obama dará un discurso mañana en Dallas por los mortales enfrentamientos entre policías y manifestantes afroamericanos de la semana pasada.
La información fue difundida ayer por el equipo de Prensa de la Casa Blanca.
"El martes 12 de julio, por invitación del alcalde (de Dallas, Mike) Rawlings, el presidente estará en Dallas, Texas, donde pronunciará una alocución durante una ceremonia ecuménica en el Morton H. Meyerson Symphony Center", escribió el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, en un comunicado entregado a los medios.
El Gobierno de EEUU confirmó que el presidente Barack Obama fue invitado a la ceremonia, que intenta mostrar la unidad del pueblo norteamericano, por el alcalde Rawlings.

Bancos europeos cierran oficinas y recortan gastos

Desde la última gran crisis financiera, los bancos fortalecieron sus balances en gran medida. Aún tienen camino que recorrer para alcanzar las metas fijadas por los reguladores, pero el capital ha dejado de ser el principal problema a resolver. Eso sí, hace falta tomar medidas para que los esfuerzos acometidos no sean en vano.
La clave para preservar la resistencia del sector financiero para asegurar su rentabilidad en el difícil contexto de tipos de interés y débil crecimiento.

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